Cosas que hacer en París para personas mayores

La edad es irrelevante en París, donde el excelente sistema de transporte público hace que visitar el Museo del Louvre, la Torre Eiffel y la Catedral de Notre Dame sea pan comido, independientemente de si tienes nueve o noventa y nueve años. Sigue leyendo nuestra selección de planes en París para personas mayores, donde descubrirás todo lo anterior y mucho más.

Primer plano de las manos de un hombre mayor con bolas de petanca en un parque de París.

Haz un crucero turístico por el Sena

Crucero nocturno en el Sena con la Conciergerie en el fondo, París. Planes para seniors en París.

Una forma estupenda de hacer turismo sin sobrecargar las rodillas es hacer el clásico crucero turístico por el Sena. Una oportunidad maravillosa de descubrir la belleza de París desde otra perspectiva. Mientras avanzas lentamente sobre las aguas del Sena, contemplarás lugares emblemáticos de París, como la Torre Eiffel, la Catedral de Notre Dame, el Grand Palais y el llamativo puente de Alejandro III, con sus caballos alados y sus farolas Art Nouveau. Y todo ello sin necesidad de levantarte de tu asiento.

Si lo de navegar por las aguas del Sena no te motiva, también tienes la opción del autobús turístico de París, con el que podrás visitar las principales atracciones turísticas sin cansarte lo más mínimo en los trayectos de una a otra. Además, se puede subir y bajar del autobús siempre que se quiera a lo largo del día. De modo que, si alguna atracción o monumento te interesa especialmente, tan solo tienes que bajar del autobús, visitarla a tu ritmo y, al terminar, tomar el autobús de nuevo para seguir con la ruta.

Sube a la Torre Eiffel

Pareja mayor posa para hacerse un selfie en la Torre Eiffel, París. Planes para mayores en París.

Los famosos Bateaux Parisiens que hacen los cruceros turísticos por el Sena salen a dos pasos de la Torre Eiffel, por lo que puedes combinar tu visita a la torre con el crucero en el mismo día. En la Torre Eiffel hay dos miradores, uno en la segunda planta (a 115 metros de altura) y otro en la cima (a 276 metros de altura). Existen distintos tipos de entradas que incluyen diferentes experiencias.

Si te ves muy en forma, incluso tienes la opción de subir 674 escalones hasta el mirador del segundo piso. Si prefieres no fatigarte tanto, existe la opción de subir en ascensor hasta ambos miradores. En cualquier caso, la recompensa es inmensa, con vistas panorámicas desde los Campos de Marte y los Jardines del Trocadero hasta la Catedral de Notre Dame, la Basílica del Sacré-Cœur y mucho más.

Si quieres saber más, consulta nuestro blog sobre el mejor momento para visitar la Torre Eiffel.

Empápate de arte en los museos de París

Una pareja se asoma al reloj del Musée d'Orsay, París. Cosas que ver en París para mayores.

París está repleta de museos increíbles, pero hay dos que todo el mundo debería visitar alguna vez en la vida. Es posible que la edad, en este caso, sea una ventaja a la hora de disfrutar con calma y detenimiento de las obras maestras del Museo del Louvre (sin las prisas y las ansias de la juventud). De lo que no hay duda es de que hace falta cierta templanza y paciencia para enfrentarse a las multitudes que se arremolinan frente a la Gioconda y a la Venus de Milo, pero la experiencia de verlas de cerca merece la pena. 

Justo al otro lado del Sena, en una preciosa estación de tren de estilo Beaux Arts, tienes el Museo de Orsay. La mayor colección de arte impresionista y postimpresionista de la ciudad. En sus salas encontrarás obras maestras de Monet, Van Gogh, Bonheur, Cassatt y Toulouse-Lautrec.

En ambos museos tendrás que caminar bastante (sobre todo en el Louvre), así que te recomendamos que decidas con antelación las obras que no te quieres perder y que planifiques la ruta óptima para llegar hasta ellas. Te dejamos algunas recomendaciones sobre las obras estelares del Louvre y del Orsay en estos enlaces, por si te sirven de inspiración.

Explora el barrio de Le Marais

Parque la Place des Vosges en París. Cosas que hacer en París para mayores.

Nuestra primera recomendación para disfrutar de este barrio histórico de París es que sigas el dicho popular "donde fueres haz lo que vieres". Que en este caso se traduce en sentarte en la terraza de una cafetería para tomarte un café y un cruasán (o un pain au chocolat, si prefieres algo con un toque de chocolate) mientras contemplas a la gente pasar.

Con energías renovadas, recorre las hermosas calles del barrio, contempla obras maestras cubistas en el Museo Picasso, pasea bajo los soportales de la elegante Place des Vosges (en la imagen superior) y visita la casa de Victor Hugo en plena plaza (la entrada es gratuita).

Le Marais es también el barrio judío de París, por lo que podrás probar dulces y platos judíos en los locales del barrio si te entra apetito. Otro lugar estupendo para picar algo en el barrio es el histórico Marché des Enfants Rouges, del siglo XVI, el mercado cubierto más antiguo de París.

Si quieres saber más, consulta nuestra guía del barrio de Le Marais.

Visita la Île de la Cité

Interior de la Sainte Chapelle con vidrieras y rosetón, París. Planes para seniors en París.

Las razones para cruzar el elegante Pont Neuf hasta la Île de la Cité son prácticamente infinitas y todas de una belleza apabullante. En esta pequeña isla en mitad del Sena, se encuentra la espectacular Sainte Chapelle (en la imagen superior) una diminuta capilla cuyas hermosas vidrieras te dejarán sin alieno. También está la Conciergerie, donde estuvo encerrada María Antonieta justo antes de su decapitación en 1793. Y, por último, la mismísima Catedral de Notre Dame de París, una auténtica maravilla gótica con sus torres, sus gárgolas, sus arbotantes y, por supuesto, su aguja, ya restaurada por completo tras el devastador incendio de 2019.

Consulta nuestra guía para saber cuál es el mejor momento para visitar la Catedral de Notre Dame de París.

Disfruta de los parques de París

Gente toma el sol en las sillas del Jardín de Luxemburgo con el palacio al fondo, París. Planes para mayores en París.

París cuenta con un sinfín de estupendas zonas verdes en las que tomarse un descanso sin dejar de disfrutar de las vistas. A los pies del Louvre, por ejemplo, tienes el Jardín de las Tullerías. Un estupendo parque con vistas al Sena en el que contemplar elegantes jardines formales adornados con estatuas nada menos que de Rodin. En el parque se encuentra también el diminuto Museo de la Orangerie, que alberga varios de los imponentes murales de Nenúfares de Monet.

El parque de los Jardines de Luxemburgo, a un paso del Panteón, es otro de los grandes favoritos del centro de la ciudad. En él descubrirás un palacio barroco, inmaculados jardines italianizantes y un lago ornamental en el que navegan bonitos barcos antiguos de juguete. Si te gusta la petanca, este es el lugar ideal para buscar contrincantes locales.

También merece la pena desplazarse hasta el distrito 20, donde una animada visita guiada por el frondoso cementerio de Père Lachaise te permitirá conocer los lugares de descanso de grandes figuras de las artes como Oscar Wilde y Édith Piaf.

Pasa un buen rato en Motmartre

Vista panorámica de París con el Sacre Coeur en lo alto. París para personas mayores.

Las calles de Montmartre son muy empinadas, pero no te desanimes, tenemos trucos para esquivar las pendientes. Lo primero es evitar la ascensión a la colina gracias al funicular panorámico que te lleva hasta la cima. Una vez arriba, disfruta de las espléndidas vistas de París y hazte una foto frente a la Basílica del Sacré Coeur. La basílica está a un paso de la famosa Place du Tertre, donde retratistas y caricaturistas residentes ofrecen sus servicios. Puede ser un recuerdo divertido, volver a casa con una caricatura. Además, posar para ella será la excusa perfecta para tomarte un descanso mientras disfrutas del ambiente animado de la plaza.

Pasear por las callejuelas de Montmartre es un auténtico placer, pero si no quieres sobrecargarte las rodillas, tienes la opción de subir a bordo del simpático Trenecito de Montmartre. El agradable recorrido te llevará a los puntos más emblemáticos del barrio, como el Museo de Montmartre, el Moulin Rouge y mucho más.

Si quieres saber más sobre el barrio, consulta nuestra guía de Montmartre.

Vista del Museo del Louvre desde el Jardín de las Tullerías, París. Actividades para seniors en París.

Y hasta aquí nuestras sugerencias para tu visita a París, esperamos que te hayan servido de inspiración para tu viaje.

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Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

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Datos curiosos sobre Salvador Dalí

Salvador Dalí es mucho más que su bigote. Con una vida tan surrealista y original como sus pinturas, los datos curiosos y sorprendentes sobre este gran pintor catalán son abundantes. Aquí hemos reunido sólo algunos para que los leas antes de visitar la exposición Dalí París en Montmartre y sorprendas a tus acompañantes con tu “extensa cultura”. Dalí colaboró una vez en una película de animación experimental con Walt Disney El cortometraje Destino de Salvador Dalí y Walt Disney salió a la luz recientemente, en 2003, 58 años después de su creación. El primer guion gráfico se realizó en 1945, pero la Segunda Guerra Mundial pasó factura a Disney, por lo que su producción se interrumpió hasta 1999, cuando Roy E. Disney, sobrino de Walt Disney, lo desenterró. Combinando el surrealismo de Dalí con el mito del dios del tiempo Chronos, representa una historia de amor entre el dios y una mujer llamada Dahlia. Dalí creía que era la reencarnación de su hermano, también llamado Salvador Nueve meses antes de que Dalí naciera, su hermano mayor Salvador falleció de una infección estomacal. Sus padres bautizaron a Dalí con su nombre y, debido a su inquietante parecido, le dijeron a los cinco años, junto a la tumba de su hermano, que él era su reencarnación. Estas ideas de reencarnación y referencias a su hermano mayor impregnan las obras de Dalí, lo que sugiere que esta idea tuvo un gran impacto psicológico en él. Para evitar pagar las facturas de los restaurantes, Dalí dibujaba en el reverso de los cheques Dalí no era de los que comían y bebían y se iban sin pagar en los restaurantes, pero tenía un pequeño truco que le solía ahorrar la cuenta. Después de organizar cenas extravagantes para él y sus amigos, extendía un cheque y garabateaba un dibujo en su reverso. Como nadie quería dejar pasar la oportunidad de poseer un original de Dalí, la mayoría de las veces los restaurantes no cobraban los cheques. Dalí no hacía remilgos con el arte comercial Dalí era práctico a la hora de crear arte, y utilizaba su talento para crear piezas comerciales para grandes marcas y por mucho dinero, así como para promocionar él mismo productos en anuncios. Sus compañeros artistas le consideraban un vendido y André Breton creó un anagrama con su nombre que se traduce en "Avida Dollars" (ávido de dólares). Algunos de sus logros comerciales más notables son el logotipo de Chupachups (que todavía sigue en uso), el poster para Eurovisión 1969, y una línea de joyería. También apareció en anuncios de marcas como Alka Seltzer. Por supuesto, también sus mascotas eran diferentes Un perro o un gato o un pajarito no eran suficientemente divertidos para Salvador Dalí. Él tenía un ocelote llamado Babou, al que llevaba con una correa y un collar de tachuelas a reuniones sociales y restaurantes. El artista decía que se lo había regalado el jefe de estado de Colombia. En Manhattan, Dalí llevó a Babou a un restaurante donde un cliente se asustó, y él le tranquilizó explicándole que su ocelote era en realidad un gato común y corriente que él había pintado, como una pieza de op-art. Si eres fan de la sitcom animada Archer, te sonará de algo este gato. Es la mascota de Cheryl Tunt, uno de los personajes principales de la serie. Dalí y sus travesuras surrealistas Desde llegar a una conferencia vestido con una escafandra de buceador (de la que alguien tuvo que sacarle con una llave inglesa cuando estuvo a punto de asfixiarse) hasta manejar un Rolls Royce Phantom II lleno de coliflores en un viaje por carretera de España a París, Dalí era famoso por ser tan surrealista como sus obras. También llegó a obsesionarse con Hitler, llegando incluso a pintar una imagen del dictador masturbándose rodeado de caballos. Lo expulsaron dos veces de la misma escuela de arte Dalí fue expulsado de la misma escuela de arte no sólo una vez, sino dos. Mientras estudiaba en la Academia de San Fernando en Madrid, fue acusado de incitar a una protesta estudiantil cuando el pintor Daniel Vásquez Díaz fue rechazado para una cátedra y expulsado en 1923. Se le permitió volver en 1926, pero de nuevo fue expulsado cuando dijo al tribunal que le evaluaba que ninguno de ellos era lo bastante competente para juzgarle. Dalí y Gala Elena Ivanovna Diakonova, una pintora kazaja más conocida por su apodo Gala, estuva casada con el poeta surrealista Paul Eluard cuando Dalí la conoció en 1929. Diez años más mayor que él, ambos se enamoraron de inmediato. Eluard y Gala eran conocidos por tener un matrimonio abierto, pero ella acabó divorciándose de él por Dalí con quien también tuvo un matrimonio abierto que les duró toda la vida, hasta el fallecimiento de ella en 1982. Dalí fue expulsado del Movimiento Surrealista en 1934 No contento con que le expulsaran de la escuela de Bellas Artes, logró que lo expulsaran del grupo de artistas surrealistas. Su enemistad con André Breton, el líder del movimiento surrealista de la época, así como su glorificación de la Alemania de Hitler y su postura neutral contra Francisco Franco, acabaron provocando su expulsión del grupo, aunque siguió participando en sus exposiciones ocasionalmente. En sus últimos años, Dalí perdió la capacidad de pintar, lo que le sumió en una profunda depresión A los 76 años se le diagnosticó la enfermedad de Parkinson, que le producía el característico temblor constante; esto le impedía sujetar el pincel y pintar. Su mujer Gala mostraba signos de demencia senil, y cuando falleció en 1982, Dalí se sumió en una profunda depresión. Pero aguantó unos años más, hasta 1988, cuando murió escuchando su ópera favorita, Tristán e Isolda de Wagner. ¡Ahorra en las entradas a las principales atracciones de París! La exposición de Dalí es solo una de las muchísimas cosas que querrás hacer cuando viajes a París. La torre Eiffel, el Marais, el Louvre... París te espera con los brazos abiertos, y con The Paris Pass tu viaje será mucho más sencillo de organizar. Sal a descubrir la ciudad más hermosa del mundo, a tu manera y a tu propio ritmo. ¡Cuéntanos cómo te fue! Síguenos en Instagram para obtener la información más actualizada sobre atracciones, además de inspiración para viajes, consejos y promociones especiales.
Anna Rivero
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¿Qué hacer 3 días en París?

Tres días en París parece poco tiempo, pero con un poco de organización (y el Paris Pass), podrás aprovechar el tiempo al máximo y darte una buena idea de la belleza y espíritu de esta ciudad. ¡Prepárate para gozar! (Y ruega a los cielos que no te llueva mucho.) Si eres de los que no te quieres perder nada, el Paris Pass puede ser tu solución perfecta: se trata de un pase único que te da acceso a muchísimas actividades diferentes, como una subida guiada a la Torre Eiffel, un taller de perfumería, o una amplia gama de tours guiados. De hecho, el problema es que hay demasiado para escoger. Pero con este artículo intentaremos ayudarte a diseñar un posible itinerario que luego tú puedes modificar a tu gusto. Antes de seguir leyendo, una advertencia importante: las principales atracciones de París (la torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame, etc.) son algunos de los monumentos más visitados DEL MUNDO. Si quieres conocer estos lugares con un guía (algo que recomendamos encarecidamente), o incluso nada más si quieres visitarlos por tu cuenta ¡haz tu reservación con tiempo! (Y ten paciencia con las filas.) Día 1: El Triángulo de Oro en autobús Nada te hará sentir que has llegado a París tanto como sentarte en la terraza de un café por la mañana, cuando la ciudad empieza a desperezarse. Así que para empezar con buen pie tu aventura parisina, lo primerísimo que tienes que hacer es escoger una cafetería —cualquiera, la más cercana a tu hotel, por ejemplo; o ve al Café Louise en St Germain (donde el precio del desayuno está incluido en tu Paris Pass). Toma tu café con leche y tu croissant crujiente y respira profundamente. ¡Ya has llegado! Las terrazas son parte integral de la vida parisina, y en los últimos años los propietarios han intentado incluso que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad. Si fuiste al café Louis, puedes caminar al Museo de Orsay para tomar el Big Bus, pero antes tal vez te dé tiempo a hacer un tour guiado por el barrio Saint-Germain-des-Prés. Déjate llevar por la ruta del autobús que pasa por algunas de las calles principales más bonitas de la ciudad, y aprende con las narraciones que animan el recorrido. El Big Bus es un “hop-on hop-off”, es decir, que puedes hacer paradas en los lugares y monumentos que quieras y luego subirte al siguiente autobús. Sugerimos hacer una parada en los jardines del Palais-Royal, construido en el siglo XVI. Este jardín es el centro neurálgico de París, y es de muy fácil acceso. Limita por un lado con el Museo del Louvre y por el otro con la Plaza de la Concordia. Del palacio a la Plaza de la Concordia, la mayor plaza de París, puedes ir caminando. En su centro se encuentra un obelisco egipcio de 3,300 años de antigüedad, un regalo que Egipto hizo a Francia en 1836 como muestra de agradecimiento por los servicios de Champollion, la primera persona que logró desentrañar el misterio de los jeroglíficos. Desde aquí, sube por la avenida más famosa del mundo: los Campos Elíseos, por supuesto. Lleva a otro punto emblemático de París: el Arco del Triunfo, que Napoleón I decidió construir tras la batalla de Austerlitz para honrar a los soldados franceses. Se puede subir a su cima, que ofrece una vista de 360o de la ciudad. Después, antes de que se termine el día, haz tu visita a la Torre Eiffel (como estás leyendo este artículo, ya tendrás tu reservación hecha desde hace días). ¡No puedes irte sin verla de cerca y subir a su mirador! La Torre permanece abierta para visitarla hasta casi la medianoche (y por la noche siempre hay menos gente que por el día). Después del recorrido, y si el tiempo lo permite, échate un descanso en los Campos de Marte, o incluso un picnic con una copa de vino (y así ya has cenado). Día 2: El Sena en barco Como Moscú, Londres o Berlín, París tiene su gran río que la atraviesa y la divide, y sus puentes que unen las dos riberas y que se han convertido en símbolos de la ciudad. Tema y material de escritores, pintores y músicos, el Sena es un río que enciende la imaginación a cualquiera que lo recorre o que pasea por sus innumerables muelles y puentes. Para tu segundo día en París, te proponemos como tema central un recorrido por este mítico río. Haz tu reserva para un tour de una hora en barco que te dará una magnífica perspectiva de la ciudad desde el agua (y podrás descansar de la paliza que te diste ayer subiendo todas esas escaleras y pateando las calles de París). Podrás admirar de cerca los grandes puentes del Sena, como el Mirabeau, el Puente de las Artes, o el majestuoso Puente Alejandro III, que domina la Plaza de la Concordia. Los cinéfilos se podrán tomarse una foto en el Puente de Bir-Hakeim, donde tiene lugar una escena de la película Inception del director Christopher Nolan. Después de comer, aprovecha para hacer una visita a alguno de los grandes íconos de París, ya sea Notre Dame o el Museo del Louvre, que te llevará un par de horas (o más). Si lo prefieres, también podrías hacer un tour guiado del Barrio Latino. Oh, y para comer, toma nota: el Paris Pass tiene varias opciones que incluyen comida o degustaciones de vino o queso —una gran manera de ahorrar y al mismo tiempo tener una experiencia diferente. Termina tu segundo día en la capital francesa cenando en un buen restaurante, y, si todavía tienes energía y quieres sentir la vida nocturna de la ciudad, consulta nuestro artículo sobre los mejores bares de París. Día 3: Montmartre y los muelles del Sena El nombre de Montmartre evoca por sí solo imágenes de poetas, pintores y personajes de la bohemia tomando absenta en cafés ubicados sobre calles estrechas, empinadas y adoquinadas. ¿O no? Sea como sea, este mítico barrio de la capital francesa se puede recorrer de diferentes maneras (entre ellas, un tour guiado a pie es una de las mejores), pero, sin duda, el monumento que no debes perderte es la basílica del Sacré-Cœur, construida entre 1875 y 1923 en lo alto de la colina. Desde su plaza frontal, tendrás una vista inmejorable de la ciudad. A continuación, recorre las callejuelas y escalinatas de la Butte Montmartre, pasando por la Place du Tertre y sus pintores... pero si buscas un lugar menos turístico y más tranquilo, la rue des Trois-Frères es el sitio indicado para detenerse a comer o tomar algo. La plaza des Abbesses también es muy agradable. Una pequeña anécdota: ¡Abbesses es la estación de metro más profunda de la red parisina! Los andenes están a 36 metros de profundidad. Si te queda algo de tiempo, baja por la Butte en dirección a Pigalle, para admirar el resplandor nocturno de las luces del Moulin Rouge y, por qué no, asistir a un espectáculo. Pero si el cabaret no es lo tuyo, te recomendamos regresar al río y pasear por los muelles adoquinados del Sena, un punto de referencia para los noctámbulos de la capital (sobre todo durante la primavera y el verano, claro). Los más animados son los muelles de Saint-Michel, así como los de Jussieu (punto de encuentro de los estudiantes de las universidades de los alrededores). El muelle Branly, a los pies de la Torre Eiffel, también es una gran opción. Baja por las estrechas escaleras, y encontrarás bares de moda, pequeños restaurantes y, en verano, música en directo. En resumen... Como ves, con el Paris Pass es muy fácil armar un itinerario para pasar tres intensos días en París. Como algunas de las actividades incluyen desayunos, comidas o degustaciones de vino y champagne, también podrás ahorrar en ese aspecto del viaje. Ojo: el Paris Pass de tres días no incluye la entrada al Louvre y otros museos de París. Si quieres visitar muchos museos, tal vez te convenga el pase de 4 días, aunque solo te quedes tres. Saca la calculadora, tu cuaderno de notas, y haz la cuenta para ver cómo te puede funcionar. Ahora sí: Bon voyage !
Anna Rivero
Subida guiada a la 2ª planta de la Torre Eiffel
Museo del Louvre

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Tour con Big Bus Paris Hop-On Hop-Off
Torres de Notre Dame de París