Guía del Museo de Orsay: +10 obras que no debes perderte

Contempla las grandes obras del impresionismo y el posimpresionismo en uno de los museos más emblemáticos y visitados de París.

Fecha de publicación: 17 de julio de 2024
Vista del Museo d'Orsay desde el Sena por la noche, París

Descubre las obras imprescindibles del Musée D'Orsay

Imagen propiedad de: Musée d'Orsay Facebook

Este encantador museo parisino es uno de los muchos monumentos que engalana las orillas del Sena en la capital francesa. Lo que hoy conocemos como el Museo de Orsay, fue en origen una estación de tren, inaugurada en 1900 para la Exposición Universal de París. La estación se diseñó como un palacete para que no desentonara con el gran palacio del Louvre y el Jardín de las Tullerías, que se encuentran justo al otro lado del río.

Pasado el tiempo, la estación cobró nueva vida al convertirse en museo. Desde 1977, sus altos techos acristalados bañan de luz grandes obras maestras del impresionismo y del postimpresionismo, entre las que se encuentran piezas de artistas de la talla de Van Gogh, Renoir, Bonheur, Cézanne, Claudel, Monet, Degas, Cassatt, Morisot y un largo etcétera.

Sí, sí, lo comprendemos tanta genialidad junta resulta un poco abrumadora. Nuestra recomendación es que te lo tomes con calma y dediques todo el tiempo que necesites a explorar el Musée D'Orsay para no perderte nada. Pero si vas con algo de prisa y tienes que seleccionar solo algunas obras principales, te recomendamos que no te pierdas estas obras imprescindibles del Museo de Orsay de París. ¡A ver qué te parecen!

Bailarina de catorce años, Edgar Degas

Degas es especialmente conocido por sus bailarinas, pero lo que tal vez no sabías es que esta icónica estatua de una pequeña bailarina de catorce años es en realidad un vaciado de bronce de la obra original, una estatua de cera policromada hiperrealista. Para aumentar la sensación de realismo, Degas vistió a su bailarina con un tutú, un corpiño y unas zapatillas de ballet reales. Además, le colocó pelo real a la estatua y se lo recogió en una trenza adornada con un gran lazo de seda.

Cuando se expuso en 1881, la estatua creó un gran revuelo y los críticos la equipararon con un animal encerrado en un zoo. Durante muchos años, la estatua permaneció olvidada en el taller del artista (junto con otras piezas similares). Tras la muerte de Degas, se realizaron varias copias en bronce que se exponen hoy día en varios museos. (Sala 31, planta superior)

Baile en el Moulin de la Galette, Pierre-Auguste Renoir

Considerada una de las obras cumbre de Renoir y del propio movimiento impresionista, el Baile en el Moulin de la Galette rebosa luz y vida. Representa una escena parisina: un bullicioso café en el barrio de Montmartre, mientras en el fondo tiene lugar un animado baile. Acércate y disfruta de la vitalidad y la luminosidad de la escena, tendrás casi la sensación de oír el rumor de las conversaciones y de la música del baile.

La colorida paleta de Renoir, su característica pincelada y la ausencia de detalles realistas en favor del color y la luz fueron algunas de las características que más le recriminó la crítica de la época. Con el tiempo, sin embargo, estas mismas características encumbraron la pieza como una de las obras maestras del impresionismo temprano. (Sala 30, planta superior)

El dormitorio de Van Gogh en Arlés, Vincent Van Gogh

Imagen propiedad de: Musée d'Orsay

Sobre el tema de su dormitorio, Van Gogh realizó tres cuadros casi idénticos. El primero, conservado en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, el segundo en el Art Institute de Chicago y el tercero podrás contemplarlo en el Museo de Orsay de París. Junto con otras obras del autor que no deberías perderte, como un Autorretrato, un Cielo estrellado y la preciosa Iglesia de Auvers-sur-Oise.

En una carta a su hermano Théo, Vincent explica lo que quiere expresar con el cuadro de su dormitorio: "los muros lila pálido; el suelo de un rojo gastado y apagado; las sillas y la cama amarillo cromo; las almohadas y la sábana verde limón muy pálido; la manta roja sangre; la mesa de aseo anaranjada; la palangana azul; la ventana verde... He querido expresar un reposo absoluto mediante todos estos tonos diversos". Es cierto que los colores de la habitación son agradables y acogedores, pero hay algo en la perspectiva de la alcoba que nos habla tal vez de un modo subconsciente de las tribulaciones mentales del artista. (Galería Françoise Cachin, planta superior).

Amapolas, Claude Monet

Este alegre paisaje de ensueño pintado por Claude Monet es una de las obras más famosas del artista. Lo realizó tras mudarse de Inglaterra a la tranquila Argenteuil, y empleó colores vivos para evocar la agradable sensación de un hermoso día soleado en la naturaleza.

Los llamativos rojos de las amapolas silvestres sobre un fondo verde apagado hacen que la obra sea aún más vívida, con el único contraste de las figuras humanas en blanco y negro que se deslizan por el campo. (Sala 29,planta superior).

Además de las Amapolas, hay otras obras fascinantes de Monet en el Musée D'Orsay, como las Regatas de Argenteuil, varios de sus estudios de la Catedral de Rouen y, por supuesto, algunos de sus famosos Nenúfares. Claro que si quieres vivir una experiencia única con los Nenúfares de Monet, tal vez no deberías perderte tampoco el Museo de la Orangerie, donde pondrás contemplar salas enteras con murales inmensos.

Los acuchilladores de parqué, Gustave Caillebotte

Imagen propiedad de: Musée d'Orsay

Caillebotte no experimentó tanto con la forma como lo hicieron los impresionistas, sus Acuchilladores se ciñen a las máximas academicistas, aunque la perspectiva fuertemente marcada y el particular encuadre de la obra la hacen ya moderna y experimental. El torso desnudo de los trabajadores, sin embargo, podría ser el de héroes o dioses clásicos.

Fue la crudeza del realismo de Caillebotte tanto en el tema como en la técnica lo que resultó demasiado chocante para la sociedad de su época, que lo rechazó en un primer momento. Más tarde, superadas las críticas, la obra cobró por fin la importancia que merecía y, tras pasar por varios museos, incluido el Louvre, encontró su hogar en el Museo de Orsay. (Sala 30, planta superior)

Oso polar, François Pompon

Imagen de Pinterest

Oso polar, de François Pompon, es una de las obras más emblemáticas del Museo de Orsay, y el primer éxito de público de su autor a los 67 años. Pompon trabajó como ayudante para las dos grandes figuras de la escultura francesa del momento: Camille Claudel y Auguste Rodin, con los que comparte espacio en el Museo de Orsay.

Sin embargo, Pompon abandonó el interés por la figura humana y por el realismo, y desarrolló un estilo minimalista en el que eliminaba todos los detalles para mostrar solamente la esencia del animal. "Conservo numerosos detalles destinados a desaparecer. Me gusta la escultura sin huecos ni sombras" decía. De este modo, Pompon desafió los estándares de la escultura de su época de un modo original y único que se alejaba de la nueva y floreciente deconstrucción cubista. (Zona de esculturas, planta intermedia)

Olympia, Edouard Manet

El movimiento impresionista se caracterizaba por desafiar los estándares artísticos y sociales de su época, y Edouard Manet no se quedaba corto a la hora de despertar polémicas con sus obras. La crítica del momento lo consideraba un enfant terrible del arte y, con frecuencia, ponía el mundo artístico patas arriba cuando presentaba una nueva obra.

Olympia fue una de esas obras. El lienzo muestra un desnudo que a simple vista parece encajar perfectamente en la temática academicista de las venus y las odaliscas: cuerpos femeninos idealizados, prácticamente sublimados. Sin embargo, la Olympia de Manet no es una mujer idealizada ni mitológica, sino una prostituta que devuelve una mirada fría e indiferente a quien la observa en su desnudez. El cuadro despertó una gran controversia sobre la representación de la mujer en el arte, tema que, en pleno siglo XXI, sigue estando de lo más vigente. (Exposición temporal, planta baja hasta el 23 de julio de 2023)

Manzanas y naranjas, Paul Cézanne

Cézanne fue un maestro de las naturalezas muertas y uno de sus mejores bodegones, Manzanas y naranjas, se encuentra precisamente en el Museo de Orsay. El óleo representa exactamente lo que promete: manzanas y naranjas dispuestas sobre un paño drapeado entre vajilla de loza con decoración floral.

Es la calidez de sus colores, la intensidad de la luz y la intimidad de la composición lo que nos deleita los sentidos y casi nos transporta hasta esa soleada cocina, probablemente con más éxito que si se tratase de un bodegón perfectamente realista. (Sala 35, planta superior)

Mujer cosiendo, Mary Cassatt

Detalle del cuadro Jeune fille au jardin. Imagen propiedad de: Musée d'Orsay

Una paleta clara y viva caracteriza la obra de Mary Cassatt, pintora norteamericana que llevó el impresionismo al otro lado del Atlántico. Gran amiga de Degas, participó en exposiciones del grupo impresionista a partir de 1879.

Los retratos familiares que muestran escenas íntimas y cotidianas son frecuentes en la obra de Cassatt. La Jovencita en el jardín, también conocido como Mujer cosiendo, sigue esta temática, pero con la peculiaridad de que la muchacha aparece al aire libre. La pincelada rápida y esbozada de la falda contrasta con el contorno más nítido del rostro y del busto, lo que indica que la artista no renuncia por completo a la precisión del dibujo. (Sala 32, planta superior)

Las espigadoras, Jean-François Millet

Imagen propiedad de: Musée d'Orsay

El realismo de Millet va más allá de la técnica pictórica, el artista francés mostraba en sus cuadros la realidad de la vida campesina y de las clases más pobres. Dos ejemplos claros de ello son dos de sus obras más famosas: El Ángelus y Las espigadoras (ambas en el Museo de Orsay). El espigueo era una práctica habitual en la época de la recolección: los campesinos más pobres estaban autorizados a recoger las espigas que se había quedado en la tierra después de segarla, pero debían hacerlo rápido, ya que, tras la jornada de siega, tenían pocas horas antes de la puesta de sol.

Al fondo, aún bañados por el sol del atardecer, podemos ver la abundancia de la cosecha y al capataz a caballo supervisando el trabajo de los campesinos. Mientras que la sombra del ocaso se cierne ya amenazadora sobre las monumentales mujeres que se afanan en su labor. Las espigadoras está considerada no solo como una de las mejores obras del Museo de Orsay sino también del realismo francés de la época. La vertiente humanista de Millet no fue algo que le granjease apoyos al artista en la alta sociedad francesa de su época, sin embargo, Van Gogh lo admiraba mucho e incluso lo emuló en alguna de sus obras. (Sala 4, planta baja).

Labranza en Nevers, Rosa Bonheur

Imagen propiedad de: Musée d'Orsay

Labranza en Nevers muestra también una escena hiperrealista de la vida campesina, Rosa Bonheur la realizó por encargo en 1849. Como peculiaridad, que la diferencia de Millet y de la mayoría de artistas de su época, podemos destacar la predilección de Bonheur por el mundo animal. Es el majestuoso tiro de bueyes el verdadero protagonista de la obra, no los campesinos.

La crítica de la época alabó casi con unanimidad la obra, exceptuando algunos reproches por su "exceso" de realismo. De hecho, Rosa Bonheur disfrutó de gran éxito y fama durante su vida, no solo en Francia sino también en Inglaterra y en Estados Unidos. Tras un tiempo en el olvido, se está recuperando su obra con iniciativas como la del Museo de Orsay que le dedicó una exposición temporal a finales de 2022. (Galería Seine, planta baja)

Ahorra en París con The Paris Pass®

Y hasta aquí nuestra selección de obras imprescindibles del Museo de Orsay. Nos hubiera encantado añadir muchas más, por lo que reiteramos nuestra recomendación del principio: tómate tu tiempo y explora el D'Orsay hasta su último recoveco, ¡merece la pena!

Si además de sacarle el máximo partido al Museo de Orsay también quieres aprovechar al máximo tu estancia en París, hazte con The Paris Pass®, un pase turístico con el que tendrás acceso a las principales atracciones turísticas de París a un precio increíble. ¡No te lo pierdas!

Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

Diseña tu itinerario personalizado en París con nuestro planificador de viaje

¿Con quién viajas?
Adulto
1
Infantil (2-17)
0
¿Cuántos días?

¿Qué quieres ver?

Seguir leyendo

Blog

Los 10 mejores bistrós de París

El bistró o bistrot es tan importante para la cultura francesa como el café y el cruasán. Definido como un pequeño restaurante que sirve tanto café como alcohol, el bistró es el centro de la vida cotidiana para la mayoría de los parisinos, ¡así como un deleite para los viajeros! En este artículo, exploraremos algunos de los mejores bistrós de París. ¡No querrás perderte esta experiencia francesa por excelencia en tu próximo viaje a la Ciudad de la Luz! Folclore Para empezar por el principio, ¿de dónde viene el término «bistrot»? Spoiler: no es francés. La leyenda cuenta que el término fue acuñado por el ejército ruso invasor tras la derrota de Napoleón en 1814. Frustrados por la lentitud del servicio en los restaurantes, los soldados rusos gritaban «¡bistro!», o «¡rápido!», y el término se quedó desde entonces. El cartel que se exhibe con orgullo en el exterior de La Mère Catherine (Montmartre) indica que el término se originó en su establecimiento. #1. Chez Janou Situado en el animado distrito de Le Marais, Chez Janou ofrece una escapada tranquila en una calle lateral serena, lejos del ajetreo de la ciudad. Este encantador restaurante es un verdadero refugio culinario que presume de una fuerte influencia de la cocina del sur de Francia. Quienes lo visitan pueden sumergirse en una experiencia gastronómica auténtica, rodeados de la decoración art déco única del establecimiento. El compromiso de Chez Janou por crear un ambiente cálido y acogedor es evidente en cada detalle, desde su menú cuidadosamente seleccionado hasta su interior diseñado con esmero, lo que lo convierte en uno de los mejores bistrós de París para quienes buscan el sabor del sur de Francia en pleno centro de la ciudad. Dirección: 2 rue Roger Verlomme, 75003, PARÍS Menú: haz clic en here #2 Le Bistrot du Peintre Le Bistrot du Peintre es un tesoro del Art Nouveau y una visita obligada para cualquier entusiasta de la Belle Époque. En funcionamiento desde principios de siglo XX, fue y es, sencillamente, ¡uno de los mejores bistrós de París! A un corto paseo de la Bastilla, se encuentra fuera de la ruta turística habitual. Es un lugar ideal para sentarse y ver pasar el mundo. Un consejo: ¡sus «Ravioles du Dauphiné» están para morirse! Dirección: 116 Avenue Ledru-Rollin, 75011, PARÍS Menú: haz clic en here #3 La Tartine ¡Un Art déco magnífico! La Tartine es una joya. Es, posiblemente, el lugar perfecto para empezar el día con un tranquilo desayuno francés. Tartine suele aparecer en lo más alto de muchas listas de los mejores bistrós de París, y con razón. No dejes de visitarlo. Dirección: 24 rue de Rivoli, 75004, PARÍS Menú: haz clic en here #4 Le Bistrot du Paris Inaugurado en 1965, ¡Le Bistrot du Paris te hará sentir como si hubieras retrocedido en el tiempo! Por otro lado, es un lugar maravilloso para crear nuevos recuerdos mientras disfrutas de la auténtica cocina francesa. Además, este encantador bistró tiene precios razonables y un ambiente cautivador. Dirección: 33 Rue de Lille, 75007, PARÍS Menú: haz clic en here #5 La Recyclerie Situado cerca de una vía de tren abandonada, cenar en La Recyclerie es una de las experiencias más originales de París. Además, se encuentra convenientemente cerca de «Les Puces», uno de los mercados de pulgas más grandes de la ciudad. El enfoque de La Recyclerie en la frescura, así como su compromiso con las prácticas ecológicas y la educación, ¡es extraordinario! Su menú varía cada día según la disponibilidad de los productos de temporada. También ofrecen diversos cursos educativos y cuentan con una granja urbana. Además, los residuos orgánicos que sobran del día sirven de alimento para los animales de su granja. ¡Aquí no se desperdicia nada! Dirección: 83 Boulevard Ornano, 75018, PARÍS Menú: haz clic en here #6 Le Bistrot d'Oulette ¡Este pequeño bistró podría ser el lugar perfecto para una cita romántica! Su menú tradicional francés y las numerosas opiniones positivas en Google no mienten. Dirección: 38 rue des Tournelles, 75004, PARÍS Menú: haz clic en here #7 Aux Petits Onions Ubicado en el distrito 20, Aux Petits Oignons es uno de los favoritos del público más moderno. Con un personal amable, un ambiente genial y una comida sencilla pero deliciosa, ¡es muy recomendable! Dirección: 11 Rue Dupont de l'Eure, 75020, PARÍS Menú: haz clic en here #8 La Mère Catherine La Mère Catherine es un emblema de Montmartre desde 1793 y se autoproclama como el «mejor bistró de París». Como hemos mencionado antes, este establecimiento presume con orgullo de ser el primero de la ciudad. A pocos pasos de la basílica del Sacré-Cœur, se encuentra frente a la famosa plaza de los artistas (Place du Tertre). Sin duda, es un deleite para los entusiastas del arte y para quienes disfrutan observando a la gente y viendo el mundo pasar. Dirección: 6 Place du Tertre, 75018, PARÍS Menú: haz clic en here #9 Le Petit Marché ¡Puede que Le Petit Marché lo tenga todo! Este bistró cuenta con una encantadora decoración bohemia, un menú moderno y creativo, y una atmósfera acogedora... ¡podría acabar convirtiéndose en tu nuevo hogar en París! Dirección: 9 rue de Béarn, 75003, PARÍS Menú: haz clic en here #10 La Palette Situada en Saint-Germain, La Palette ha acogido a personalidades de la talla de Cézanne, Ernest Hemingway, Picasso e incluso Jim Morrison. El exterior y una de las salas principales se clasificaron como monumento histórico en 1984. Muchas de las cerámicas y obras de arte que decoran el bistró datan de la década de 1930. Incluso los grandes genios estarían de acuerdo: es posiblemente uno de los mejores bistrós de París. En definitiva, ¡sencillo pero divino! Dirección: 43 rue de Seine, 75006, PARÍS Menú: haz clic aquí here La Vie Parisienne En conclusión, ¡esperamos que disfrutes de algunos de los mejores bistrós de París! Por supuesto, todo es cuestión de gustos... te garantizamos que, una vez que encuentres tu favorito, puede que te conviertas en un cliente habitual. PD: Si te preguntas dónde encontrar la mejor repostería de París, ¡podemos ayudarte! Prueba here.
Erin Hagen
Blog

Los mejores clubes de jazz y el jazz en París

Relájate en los mejores clubes y bares de jazz que París ofrece. Le Caveau de la Huchette En algún lugar entre la multitud podría estar el club que necesitas conocer, y ese es Le Caveau de la Huchette. Si no pillas la referencia, este es literalmente el club de jazz que aparece en la oscarizada película La La Land por un breve momento y es tan animado como parece en el cine. Como cuna del jazz de París, muchos grandes han actuado aquí y sigue atrayendo a una fiel multitud de entusiastas. Si eres un aficionado a la historia, este evocador espacio rebosa de ella, ya que revolucionarios como Robespierre y Marat acudían a sus mesas allá por la década de 1780, mucho antes de que el jazz existiera. Hoy en día, sin embargo, es uno de los mejores clubes de jazz de París. Eso sí, no cuentes con que Ryan Gosling y Emma Stone estén allí. Duc de LombardsDuc de Lombards es el lugar al que ir si realmente quieres vivir la música. Se trata de uno de los bares y clubes de jazz más famosos de París, y este establecimiento cobra vida por la noche con leyendas como Miles Davis y recién llegados con estilos experimentales pasando por sus focos. Entusiastas del jazz de todo el mundo acuden a las mesas de Lombards y aquí hay un verdadero sentimiento de comunidad, ya seas un lugareño o un turista que busca el mejor jazz de París. Desde luego, no está de más que la lista de cócteles y el menú sean excelentes: sigue el consejo de The Guardian y quédate para probar los cócteles más experimentales a última hora de la tarde. Le Caveau des Oubliettes Le Baiser Sale ¿Buscas descubrir nuevas voces valientes? Este bar de jazz parisino con gran atmósfera apuesta por los talentos emergentes de la escena musical y, ocasionalmente, acoge a celebridades musicales en sus giras mundiales. Si buscas algo que se sienta más auténtico que los bares más elegantes de la ciudad, este espacio íntimo es el lugar ideal: apenas hay un amplificador a la vista. Poco a poco ha ido cobrando fuerza en los últimos veinte años, ganándose la reputación de ser el lugar para disfrutar del jazz en París que prioriza la música por encima de todo. No pierdas de vista su programación, nunca se sabe qué caras famosas podrían pasarse para una actuación sorpresa. Sunset/SunsideEste club de jazz de París lleva haciendo scat y cantando desde los años 80, comenzando como un pequeño y humilde bar en un sótano antes de ocupar un edificio entero: un lugar sagrado para los devotos del jazz. Situado en la rue de Lombards, una calle repleta de bulliciosos bares y clubes de jazz en París, es exactamente lo que debe ser un bar de jazz: acogedor, lleno de energía y elegante sin esfuerzo. Frecuentado por artistas de la talla de Herbie Hancock y Miles Davis, el local está dividido en realidad en dos zonas separadas (llamadas sunside y sunset) que albergan actuaciones distintas para aprovechar al máximo el espacio. En nuestra opinión, nunca hay suficiente jazz. Explora la escena del jazz en París Al concluir nuestro viaje por los mejores clubes y bares de jazz de París, queda claro que la cultura del jazz en la ciudad está profundamente arraigada y es muy diversa. Cada club que hemos explorado ofrece una experiencia única, combinando los ritmos conmovedores del jazz con la elegancia de la vida nocturna parisina. Desde lugares históricos rebosantes de historias hasta locales modernos que desafían los límites musicales, París demuestra ser un paraíso para los amantes del jazz. Reflexiones finales sobre los clubes de jazz parisinosLos clubes de jazz de París son algo más que simples locales de música; son un testimonio del duradero idilio de la ciudad con el jazz. Tanto si eres un fan incondicional del jazz como si solo lo escuchas de vez en cuando, estos clubes ofrecen una escapada a un mundo de melodías rítmicas y rico patrimonio cultural. 10 datos interesantes sobre el jazz de París El jazz fue introducido en París por soldados afroamericanos destinados allí durante la Primera Guerra Mundial, marcando el inicio del largo idilio de la ciudad con este género ( Paris Insiders Guide). La década de 1920 en París estuvo definida por la locura del jazz, un periodo al que a menudo se hace referencia como la «Era del Jazz». Esta época vio cómo Montmartre se convertía en el centro de la creciente comunidad de músicos negros ( Montmartre Artists' Studios). Dos figuras influyentes en la propagación del jazz en París a principios de la década de 1930 fueron Hugues Panassie y Charles Delaunay, que contribuyeron significativamente a la popularidad del género en la ciudad ( My Private Paris). El primer festival internacional de jazz del mundo, el Festival International de Jazz, se celebró en Niza (Francia) en 1948, con grandes figuras como Dizzy Gillespie, Coleman Hawkins y Kenny Clarke ( The Good Life France). En la década de 1980, París se había convertido en un centro consolidado para el jazz, lo que hizo necesario abrir más locales para acoger la afluencia de artistas ( Sight Seeker's Delight). El jazz en París ha tenido una gran influencia política, y el género ha servido a menudo como medio de crítica social y espacio para la libertad artística ( Lonely Planet). La ciudad de París ha sido un centro europeo para el jazz, atrayendo a gigantes de la música como Chet Baker y Bill Coleman, que han actuado en sus quartiers empedrados ( DoTravel). Muchos músicos de jazz estadounidenses, incluidos nombres famosos como Josephine Baker y Sidney Bechet, hicieron de París su hogar, contribuyendo a la vibrante escena jazzística de la ciudad ( Smithsonian Affiliations). El barrio de Saint-Germain-des-Prés, en París, se convirtió en sinónimo de la escena del jazz posterior a la Segunda Guerra Mundial, con clubes como Le Tabou que albergaban sesiones nocturnas de jazz frecuentadas por existencialistas y bohemios ( The New Yorker). París sigue celebrando su herencia jazzística con numerosos clubes, festivales y eventos dedicados al género, lo que garantiza que el jazz siga siendo una parte integrante del paisaje cultural de la ciudad ( FixTheMusic).
Megan Hills
Subida guiada a la 2ª planta de la Torre Eiffel
Museo del Louvre

¡5% de descuento, porque sí!

Suscríbete a nuestra newsletter y recibe descuentos exclusivos, ideas de viaje y novedades sobre nuestros destinos.

Tour con Big Bus Paris Hop-On Hop-Off
Torres de Notre Dame de París