El mejor momento para visitar el Museo de Orsay

Vista del Musée D'Orsay por la noche desde el Sena, París. Cuándo visitar el Museo de Orsay.

El Museo de Orsay se encuentra a un puente de distancia de su hermano mayor, el Museo del Louvre, en la orilla izquierda del Sena. Y, a pesar de ser bastante más pequeño que el Louvre, también tiene mucho que ofrecer. Empezando por una preciosa arquitectura Beaux Arts y terminando por la mayor colección de arte impresionista y postimpresionista del planeta.

Tal vez no reciba las avalanchas de turistas que suelen abarrotar el famosísimo Louvre, pero tampoco es fácil encontrarlo vacío y sin colas. Precisamente por eso, te hemos preparado esta guía en la que te contamos cuál es el mejor momento para visitar el Museo de Orsay si quieres evitar colas y largas esperas. ¡No te la pierdas!

Breve historia sobre el Musée D'Orsay

Reloj Beaux Arts del interior del Museo de Orsay, París. El mejor momento para visitar el Musée D'Orsay.

El Museo de Orsay nació como una estación de ferrocarril, cosa que aún puede intuirse hoy en día si se observa su monumental fachada de estilo Beaux Arts, con sus grandes ventanales y su imponente reloj.

La Gare d'Orsay (estación de Orsay) se inauguró en 1900, a tiempo para la Exposición Universal de París de ese mismo año. Pero los rápidos avances tecnológicos de principios del siglo XX (y el hecho de que los nuevos trenes fueran más largos que sus andenes) la dejaron prácticamente obsoleta ya en 1939.

La estación quedó inutilizada y, a finales de la década de 1960, estuvo a punto de ser demolida. Por suerte, se salvó de tan triste destino al ser declarada Monumento Histórico Protegido en 1973. Más tarde, en esa misma década, se decidió destinar el edificio de la antigua estación a su función actual: museo de bellas artes.

Pareja mirando una pintura de Renoir. El mejor momento para ir al Museo de Orsay.

A finales el siglo XX en París, si querías ver arte antiguo, solo tenías que visitar el Museo del Louvre y, si lo que te interesaba era el arte moderno y contemporáneo, ponías rumbo al Centro Pompidou, recién inaugurado en 1977. La cosa se complicaba si lo que querías era contemplar arte francés del siglo XIX. Fue Michel Laclotte, entonces conservador de la pinacoteca del Louvre, quien propuso la estación de Orsay como la solución ideal para acabar con este imperdonable vacío. Así fue como nació, en 1986, el Museo de Orsay.

Desde entonces, podemos disfrutar en sus amplias salas de esculturas tan importantes como El pensador de Rodin, La bailarina de Degas o el minimalista Oso polar de François Pompon. Por no hablar de su gran colección de pintura impresionista y postimpresionista. El Museo de Orsay cuenta con obras tan icónicas como una Noche estrellada y un Autorretrato de Van Gogh, el Campo de amapolas de Monet y el Baile en el Moulin de la Galette de Renoir, entre muchas otras.

El Museo de Orsay en cifras

Gente mirando un cuadro de Thomas Couture en el Museo de Orsay. Cuándo ir al Museo de Orsay para evitar las colas.

A continuación, te contamos unos cuantos datos curiosos sobre el museo:

  • La colección del Museo de Orsay se compone de 18 000 obras, y consta de pinturas impresionistas y postimpresionistas; escultura; fotografía, y artes decorativas. El museo suele tener expuestas alrededor de 3000 obras de su colección.
  • El Museo de Orsay recibe a 3,2 millones de personas al año, lo que lo convierte en el segundo museo de bellas artes más visitado de Francia, después del Louvre.
  • Debido a su pasado como estación de tren, el edificio del Museo de Orsay contiene 12 000 toneladas de metal. ¡Más que la Torre Eiffel!
  • Las cinco plantas del museo están organizadas por movimientos artísticos. Sube a la planta superior para admirar lo mejor de la pintura impresionista y para disfrutar de las vistas panorámicas del Sena desde la ventana del reloj de la estación, en la cafetería del museo.

Cuándo visitar el Museo de Orsay para evitar las colas

Siluetas frente al gran reloj del Museo de Orsay, París. Cuándo ir al Museo de Orsay.

Como la mayoría de las principales atracciones de París, el Museo de Orsay está concurrido la mayor parte del tiempo. Sin embargo, por suerte, rara vez está tan atestado como el patio del Louvre una hora antes de la apertura del museo. El hecho de que sea algo menos famoso que el Louvre también ayuda una vez dentro del museo, ya que no tendrás que esquivar montones de cabezas para poder ver las obras más famosas (como suele ocurrir ante la Mona Lisa).

El Museo de Orsay abre de martes a domingo de 9:30 a 18:00, excepto los jueves, que permanece abierto hasta las 21:45. El martes es quizás el día más concurrido, porque es el día que cierra el Louvre, y los domingos también pueden ser bastante ajetreados.

El mejor momento para visitar el Museo de Orsay suele ser entre semana a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. La época del año también influye en los tiempos de espera, visita el Museo de Orsay en temporada baja, de noviembre a marzo, para asegurarte de encontrar las colas más cortas.

Sala principal del Museo de Orsay, París. Museo de Orsay sin colas.

Los jueves por la tarde también son una buena opción para visitar el Museo de Orsay sin aglomeraciones, ya que abre más tarde de lo habitual y no todo el mundo lo sabe. Una buena treta es llegar después de la hora habitual de cierre (18:00) y entrar en ese momento. Tendrás más de tres horas para explorar las salas del museo en uno de sus momentos más tranquilos. Y no solo eso, además la entrada a esa hora es más barata que durante el día. Como ves ¡todo son ventajas!

La entrada al Museo de Orsay es gratuita el primer domingo de cada mes. Eso sí, ten en cuenta que es imprescindible reservar la entrada con antelación y, por supuesto, que tendrás que hacer bastante más cola de lo habitual. Pero es una buena opción si viajas con poco presupuesto y estás en el lugar adecuado en el momento adecuado.

Consejos para visitar el Museo de Orsay

Mujer contemplando un Monet en el Musée D'Orsay, París. Consejos para visitar el Museo de Orsay.

🎫Reserva tu entrada online con antelación. Se te asignará una franja horaria que te ahorrará bastante tiempo de espera al llegar al museo. Cuando llegues, asegúrate de hacer la cola correcta. Es la entrada C, en la rue de Lille, la que debes hacer si ya tienes tu entrada reservada.

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📌Vale, no es el Louvre, pero la colección del Museo de Orsay es mucho más de lo que se puede abarcar en una sola visita. Así que, decide con antelación qué salas quieres visitar a toda costa y cuáles te importa menos perderte. Hazte con un plano del museo y asegúrate de que ves tus obras favoritas lo primero. Luego, si te sobra tiempo, deja espacio a la improvisación y recorre las salas restantes a ver qué sorpresas te deparan.

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Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

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Sin embargo, si prefieres evitar las aglomeraciones y limitarte a disfrutar de las vistas de esta maravilla arquitectónica, dirígete a la Montparnasse Tower (el único rascacielos de París) para disfrutar de algunas de las mejores panorámicas de la ciudad. También puedes contemplar a la Dama de Hierro en todo su esplendor desde los Jardins du Trocadéro, justo al otro lado del Sena, o desde las escaleras de la gloriosa basílica del Sacré-Cœur en Montmartre. Y, ya que estás en Montmartre, puedes aprovechar para quedarte toda la tarde. Es cierto que el punto más alto de la ciudad se ha convertido un poco en un «parque temático de París», pero eso es parte de la diversión. Pasea por sus evocadoras callejuelas empedradas y sacia tus ganas de hacerte selfies frente a las famosas aspas de neón rojo del Moulin Rouge, ante el Muro de los Te amo o fuera (o incluso dentro) del café que aparece en la película Amélie. Es más, puedes dejar que un caricaturista de la pintoresca Place du Tertre se mofe de tus rasgos faciales, distorsionándolos y exagerándolos para la posteridad. Now that's what we call a souvenir! Día 2: un toque de cultura Ciudad del amor, Ciudad de la Luz, ciudad de la cultura... París alberga algunas de las mejores galerías y museos del planeta, y no es ninguna exageración. Asegúrate de visitar al menos uno de «los dos grandes» (es decir, el Louvre o el Museo de Orsay) durante tu estancia. ¿No sabes si tachar de tu lista la Mona Lisa o el igualmente enigmático Autorretrato de Van Gogh? Echa un vistazo a nuestra guía sobre the best (and worst) of these Paris sightseeing titans here. Tras la dosis de cultura, camina hacia Le Marais para disfrutar de un déjeuner decididamente pausado antes de explorar el laberinto de calles empedradas de este encantador barrio, que conducen a plazas con jardines mágicos y pastelerías de lo más tentadoras. Detente en la plaza planificada más antigua de París, la Place des Vosges, donde los jardines de estilo francés flanqueados por casas señoriales del siglo XVII y soportales llenos de ambiente ofrecen un lugar encantador para parar y ver el mundo pasar. Si aún no te has cansado de la cultura, pásate por el cercano Picasso Museum para contemplar miles de obras (pinturas, esculturas, ilustraciones, grabados) de uno de los grandes de todos los tiempos. Un consejo: la tienda de regalos de Picasso, justo al lado, tiene algunos de los recuerdos más originales de la ciudad. Día 3: pícnic y paseo ¿Cómo que ya vas por la mitad de tu itinerario de 5 días en París y aún no has experimentado el placer sensorial de un mercado callejero? Bien, ha llegado el momento de rectificarlo. Dirígete directamente a uno de los these foodie meccas (el Marché Mouffetard en el distrito 5, el Marché Raspail en el 6 y el Marché des Enfants Rouges en Le Marais se encuentran entre los mejores) y abastécete de baguettes recién hechas, quesos fuertes, embutidos locales espectaculares y, qué demonios, puede que incluso una botella de buen Burdeos para un pique-nique decadente en el parque. El Jardín de las Tullerías, junto al Louvre, es la opción ideal si lo que te gusta son los jardines formales, los lagos tranquilos y las esculturas de Mailliol y Rodin. O saca unas cuantas fotos para presumir mientras comes en el impecable césped del Campo de Marte, donde la Torre Eiffel ofrece el telón de fondo imprescindible para tu selfi de pícnic. Si quieres dedicarle todo el día, los valles boscosos, las colinas solitarias y el Temple de la Sybille del parque de Buttes-Chaumont, a las afueras de la ciudad, son una opción fantástica. También están el Bois de Boulogne y el Bois de Vincennes, los parques públicos más grandes de la ciudad, que prometen relativa tranquilidad y espacio para pasear (y hacer un pícnic) entre jardines botánicos, grutas, castillos, lagos para navegar y mucho más. Incluso podrías buscar un lugar adecuado para almorzar entre los residentes permanentes del Père Lachaise, el cementerio más grande de París. Este evocador parque está repleto de lápidas ornamentadas y tumbas góticas, incluidas las de personalidades del mundo del espectáculo como Oscar Wilde, Édith Piaf, Chopin y Jim Morrison de The Doors. ¡También puedes hacer a great guided tour mientras estás allí! Día 4: Compras hasta el cansancio Hay muchas formas de vaciar la cartera en París. ¿Por qué no dedicar el cuarto día de tu viaje precisamente a eso? Además, como París es tan increíblemente bella, puedes combinar las compras con un poco de turismo y mucha cultura de café. Visita las emblemáticas Galeries Lafayette Haussmann, donde las galerías ornamentales y el imponente atrio coronado por una enorme cúpula de acero y cristal compiten como atracción estrella con sus 65.000 metros cuadrados de espacio comercial. Podrías pasar fácilmente un día entero aquí, pero eso sería ignorar los encantadores pasajes comerciales del siglo XIX de París. Estos evocadores vestigios de una época más elegante se caracterizan por sus techos de vidrieras, tiendas antiguas con fachada de madera e intrincados mosaicos. Algunos incluso tienen cúpulas y marquesinas de hierro y cristal, auténticas clases magistrales de arquitectura e ingeniería victorianas. Hay unos 20 pasajes para explorar por toda la ciudad, y cada uno promete boutiques de moda, emporios de antigüedades, relojeros de la vieja escuela, joyeros y librerías, así como un sinfín de preciosos bistrós y cafeterías encantadoras desde donde contemplarlo todo disfrutando de un café expreso y cruasanes. Día 5: Imprescindibles adicionales Quieres que tu último día en París sea tan especial como el primero, ¿verdad? Con eso en mente, piensa en los lugares imprescindibles que te han quedado pendientes y si ahora es el momento de incluirlos. ¿No fuiste al Musée d’Orsay el segundo día? Ahora es tu oportunidad. ¿Te atraen las campanas de la catedral de Notre-Dame al estilo de Quasimodo? Dirígete a la Île de la Cité, la pequeña isla en medio del Sena que también alberga la extraordinaria Conciergerie y la Sainte-Chapelle medieval, así como un mercado de flores (y a veces de pájaros) de visita obligada. O podrías deambular por las legendarias callejuelas del Barrio Latino, siguiendo los pasos de escritores tan míticos como Gertrude Stein, F. Scott Fitzgerald, James Joyce y Ernest Hemingway. Este enclave de la orilla izquierda todavía emana un aire literario gracias a sus cafeterías de moda con estanterías llenas de libros, la imperdible librería Shakespeare and Company y la legión de Bouquinistes (vendedores de libros al aire libre) que bordean las orillas del Sena. O simplemente disfrútalo todo (y mucho más) en un relajante sightseeing cruise que recorre el Pont Neuf, el Jardin des Tuileries, el Louvre y el Grand Palais. Ahorra en las atracciones turísticas más populares de París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con The Paris Pass. Echa un vistazo a @TheParisPass en Instagram para ver los mejores consejos actualizados e información sobre las atracciones.
Stuart Bak
Stuart Bak
Subida guiada a la 2ª planta de la Torre Eiffel
Museo del Louvre

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