Cosas que hacer cerca del Museo del Louvre

La ubicación privilegiada del Museo del Louvre, en pleno centro de París, te asegura un montón de planes y entretenimiento después de saludar a la Venus de Milo y a la Mona Lisa. Nos referimos a atracciones imprescindibles de París, como la Catedral de Notre Dame, el Museo de Orsay, los Campos Elíseos y el Panteón. Sigue leyendo y te lo contamos todo.

Fecha de publicación: 22 de enero de 2025
Vista de los Campos Elíseos desde el Arco de Triunfo hasta el Louvre, París.

Jardín de las Tullerías

Vista del Museo del Louvre desde el Jardín de las Tullerías, París. Planes cerca del Louvre, París.

Basta con caminar unos minutos hacia el oeste desde el Museo del Louvre para llegar al Jardín de las Tullerías, un encantador parque con avenidas arboladas, elegantes estatuas de Rodin y unas vistas estupendas del Sena. No te pierdas el maravilloso Musée de l'Orangerie, en el extremo suroeste del parque, para contemplar de cerca obras maestras del impresionismo y el postimpresionismo franceses, incluidos varios de los famosos murales de Nenúfares de Monet.

Sal de los jardines y deja atrás la fuente Bassin Octagonal para llegar a la Place de la Concorde, con su obelisco egipcio, sus espectaculares fuentes y su acceso directo al epicentro de las compras de lujo de París: la gran avenida de los Campos Elíseos.

Para descubrir más atracciones cerca de los Campos Elíseos, consulta nuestra guía.

Musée d’Orsay

Vista nocturna del Museo de Orsay bajo uno de los puentes del Sena, París. Los mejores museos de París.

El Museo de Orsay es el museo más visitado de París después del Louvre y basta con cruzar el Sena para llegar hasta él. Sus grandes ventanales, sus galerías abovedadas y sus icónicos relojes delatan el origen del edificio como estación ferroviaria de principios de siglo.

En su interior, podrás hacer un completísimo viaje por la mayor colección de arte impresionista y postimpresionista del planeta. Recorre sus salas para descubrir grandes obras maestras de artistas de la talla de Rodin, Renoir y Vincent van Gogh.

Si quieres conocer nuestra selección de obras imprescindibles del Museo d'Orsay, consulta nuestra guía.

¡Ah! Y no te vayas sin visitar la cafetería del quinto piso para disfrutar de unas vistas espectaculares del Sena, el Louvre y la Basílica del Sacré Cœur a través de la enorme ventana del reloj de la estación.

Pasajes cubiertos y galerías comerciales históricas

Galerie Véro Dodat, París. Cosas que ver y hacer cerca del Louvre, París.

Las galerías comerciales históricas de París son lugares llenos de encanto decimonónico, y hay un par de ejemplos excelentes en los distritos 1 y 2, cerca del Louvre. La Galerie Véro-Dodat (en la imagen superior) es un espacio neoclásico repleto de columnas de mármol, suelos ajedrezados y remaches dorados, en el que podrás visitar elegantes tiendas de antigüedades y boutiques de lujo. El cercano Passage des Panoramas es el pasaje comercial más antiguo de París y data de 1799. En él encontrarás tiendas de artesanía, de postales antiguas y de alimentación gourmet.

Catedral de Notre Dame

Detalle de un rosetón de la Catedral de Notre Dame en París. Qué ver cerca del Museo del Louvre.

Camina unos minutos desde el Louvre hasta el elegante Pont Neuf, puerta de acceso a la Île de la Cité. En este pequeño islote en mitad del Sena, encontrarás no una sino dos obras maestras del gótico medieval francés: la maravillosa Sainte-Chapelle y la famosísima Catedral de Notre Dame de París. 

La catedral parisina, del siglo XII, ha sobrevivido a inundaciones, incendios, guerras y revoluciones. Antes de entrar, tómate tu tiempo para contemplar las llamativas gárgolas, la altísima aguja, las torres gemelas y la extraordinaria fachada. Una vez dentro, no te pierdas los coloridos rosetones que generan juegos de luces y reflejos en la imponente nave interior.

Consulta nuestra guía con toda la información práctica para visitar la Catedral de Notre Dame de parís.

Le Marais

Vista del jardín y la fachada del Museo Picaso de París. Cosas que ver cerca del Louvre.

Si te descuidas, te puedes pasar fácilmente un día entero deambulando por Le Marais, el barrio histórico situado al este del Louvre. Aquí encontrarás la elegante Place des Vosges, el barrio judío y el paraíso gourmet del Marché des Enfants Rouges.

Si te gusta el arte, empieza por explorar las cuatro plantas repletas de cubismo, surrealismo y abstracción del Museo Picasso (en la imagen superior). Y no te pierdas bajo ningún concepto el llamativo Centro Pompidou, una extravagancia arquitectónica del siglo XX en la que descubrirás una gran colección de arte moderno europeo. ¡Ah! Y, antes de irte, asegúrate de subir por la escalera mecánica exterior, también conocida como la Oruga, para contemplar las estupendas vistas de París desde la terraza del museo.

Place Vendôme

Vista de la Place Vendôme con la columna en el centro, París. Cosas que hacer cerca del Louvre.

Si lo que te gustan son las compras y mirar escaparates, París tiene mucho que ofrecerte. Como, por ejemplo, el Triangle d’Or (Triángulo de Oro), formado por la avenida Montaigne, la avenida George V y los Campos Elíseos. Tampoco se quedan atrás las ostentosas Galeries Lafayette Paris Haussmann ni los encantadores pasajes cubiertos.

Pero si de elegancia y lujo se trata, la Place Vendôme es difícil de superar. Esta plaza del siglo XVII es famosa por su grandeza, su simetría y la altísima Columna Vendôme, coronada con una estatua de Napoleón (que fue quien la mandó construir). La plaza está repleta de boutiques de lujo, con marcas tan internacionales como Cartier, Chanel, Louis Vuitton, Van Cleef & Arpels...

Panteón

Detalle de un fresco en el Panteón de París. Planes en los alrededores del Museo del Louvre.

Para llegar al bohemio Barrio Latino de París desde el Louvre basta con cruzar el Sena. En él podrás visitar el Panteón, un mausoleo monumental situado en lo alto de la colina Montagne Sainte-Geneviève. En este imponente edificio neoclásico se rinde homenaje a las grandes figuras de la historia de Francia, personajes destacados del mundo de la ciencia, de la política, de las artes y de la literatura. Además, en el interior del Panteón, podrás contemplar en movimiento el famoso Péndulo de Foucault, con el que el científico demostró la rotación de la Tierra.

Aprovecha que estás en el barrio para recorrer sus animadas calles, repletas de bares y cafeterías con encanto. Y, si te gusta leer, no dejes de pasar por la legendaria Shakespeare and Company, a dos pasos de Notre Dame.

Jardines de Luxemburgo

Barquito de vela en el estanque de los Jardines de Luxemburgo con el palacio al fondo, París. Los mejores parques de París.

Muy cerca del Panteón, en Saint-Germain-des-Prés, se encuentran los Jardines de Luxemburgo, una maravillosa zona verde que se cuenta entre los mejores parques públicos de París. Admira la belleza barroca del Palacio de Luxemburgo y detente a oler las rosas en sus inmaculados jardines italianizantes.

Además, hay mucho que hacer en este parque. Únete a una partida de petanca; juega al ajedrez gigante, o date un paseo en poni por sus senderos arbolados. Y, si viajas en familia, seguro que a tus peques les encantará echar a navegar preciosos barquitos de vela antiguos en el estanque frente al palacio.

Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

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Datos curiosos sobre Salvador Dalí

Salvador Dalí es mucho más que su bigote. Con una vida tan surrealista y original como sus pinturas, los datos curiosos y sorprendentes sobre este gran pintor catalán son abundantes. Aquí hemos reunido sólo algunos para que los leas antes de visitar la exposición Dalí París en Montmartre y sorprendas a tus acompañantes con tu “extensa cultura”. Dalí colaboró una vez en una película de animación experimental con Walt Disney El cortometraje Destino de Salvador Dalí y Walt Disney salió a la luz recientemente, en 2003, 58 años después de su creación. El primer guion gráfico se realizó en 1945, pero la Segunda Guerra Mundial pasó factura a Disney, por lo que su producción se interrumpió hasta 1999, cuando Roy E. Disney, sobrino de Walt Disney, lo desenterró. Combinando el surrealismo de Dalí con el mito del dios del tiempo Chronos, representa una historia de amor entre el dios y una mujer llamada Dahlia. Dalí creía que era la reencarnación de su hermano, también llamado Salvador Nueve meses antes de que Dalí naciera, su hermano mayor Salvador falleció de una infección estomacal. Sus padres bautizaron a Dalí con su nombre y, debido a su inquietante parecido, le dijeron a los cinco años, junto a la tumba de su hermano, que él era su reencarnación. Estas ideas de reencarnación y referencias a su hermano mayor impregnan las obras de Dalí, lo que sugiere que esta idea tuvo un gran impacto psicológico en él. Para evitar pagar las facturas de los restaurantes, Dalí dibujaba en el reverso de los cheques Dalí no era de los que comían y bebían y se iban sin pagar en los restaurantes, pero tenía un pequeño truco que le solía ahorrar la cuenta. Después de organizar cenas extravagantes para él y sus amigos, extendía un cheque y garabateaba un dibujo en su reverso. Como nadie quería dejar pasar la oportunidad de poseer un original de Dalí, la mayoría de las veces los restaurantes no cobraban los cheques. Dalí no hacía remilgos con el arte comercial Dalí era práctico a la hora de crear arte, y utilizaba su talento para crear piezas comerciales para grandes marcas y por mucho dinero, así como para promocionar él mismo productos en anuncios. Sus compañeros artistas le consideraban un vendido y André Breton creó un anagrama con su nombre que se traduce en "Avida Dollars" (ávido de dólares). Algunos de sus logros comerciales más notables son el logotipo de Chupachups (que todavía sigue en uso), el poster para Eurovisión 1969, y una línea de joyería. También apareció en anuncios de marcas como Alka Seltzer. Por supuesto, también sus mascotas eran diferentes Un perro o un gato o un pajarito no eran suficientemente divertidos para Salvador Dalí. Él tenía un ocelote llamado Babou, al que llevaba con una correa y un collar de tachuelas a reuniones sociales y restaurantes. El artista decía que se lo había regalado el jefe de estado de Colombia. En Manhattan, Dalí llevó a Babou a un restaurante donde un cliente se asustó, y él le tranquilizó explicándole que su ocelote era en realidad un gato común y corriente que él había pintado, como una pieza de op-art. Si eres fan de la sitcom animada Archer, te sonará de algo este gato. Es la mascota de Cheryl Tunt, uno de los personajes principales de la serie. Dalí y sus travesuras surrealistas Desde llegar a una conferencia vestido con una escafandra de buceador (de la que alguien tuvo que sacarle con una llave inglesa cuando estuvo a punto de asfixiarse) hasta manejar un Rolls Royce Phantom II lleno de coliflores en un viaje por carretera de España a París, Dalí era famoso por ser tan surrealista como sus obras. También llegó a obsesionarse con Hitler, llegando incluso a pintar una imagen del dictador masturbándose rodeado de caballos. Lo expulsaron dos veces de la misma escuela de arte Dalí fue expulsado de la misma escuela de arte no sólo una vez, sino dos. Mientras estudiaba en la Academia de San Fernando en Madrid, fue acusado de incitar a una protesta estudiantil cuando el pintor Daniel Vásquez Díaz fue rechazado para una cátedra y expulsado en 1923. Se le permitió volver en 1926, pero de nuevo fue expulsado cuando dijo al tribunal que le evaluaba que ninguno de ellos era lo bastante competente para juzgarle. Dalí y Gala Elena Ivanovna Diakonova, una pintora kazaja más conocida por su apodo Gala, estuva casada con el poeta surrealista Paul Eluard cuando Dalí la conoció en 1929. Diez años más mayor que él, ambos se enamoraron de inmediato. Eluard y Gala eran conocidos por tener un matrimonio abierto, pero ella acabó divorciándose de él por Dalí con quien también tuvo un matrimonio abierto que les duró toda la vida, hasta el fallecimiento de ella en 1982. Dalí fue expulsado del Movimiento Surrealista en 1934 No contento con que le expulsaran de la escuela de Bellas Artes, logró que lo expulsaran del grupo de artistas surrealistas. Su enemistad con André Breton, el líder del movimiento surrealista de la época, así como su glorificación de la Alemania de Hitler y su postura neutral contra Francisco Franco, acabaron provocando su expulsión del grupo, aunque siguió participando en sus exposiciones ocasionalmente. En sus últimos años, Dalí perdió la capacidad de pintar, lo que le sumió en una profunda depresión A los 76 años se le diagnosticó la enfermedad de Parkinson, que le producía el característico temblor constante; esto le impedía sujetar el pincel y pintar. Su mujer Gala mostraba signos de demencia senil, y cuando falleció en 1982, Dalí se sumió en una profunda depresión. Pero aguantó unos años más, hasta 1988, cuando murió escuchando su ópera favorita, Tristán e Isolda de Wagner. ¡Ahorra en las entradas a las principales atracciones de París! La exposición de Dalí es solo una de las muchísimas cosas que querrás hacer cuando viajes a París. La torre Eiffel, el Marais, el Louvre... París te espera con los brazos abiertos, y con The Paris Pass tu viaje será mucho más sencillo de organizar. Sal a descubrir la ciudad más hermosa del mundo, a tu manera y a tu propio ritmo. ¡Cuéntanos cómo te fue! Síguenos en Instagram para obtener la información más actualizada sobre atracciones, además de inspiración para viajes, consejos y promociones especiales.
Anna Rivero
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¿Qué hacer 3 días en París?

Tres días en París parece poco tiempo, pero con un poco de organización (y el Paris Pass), podrás aprovechar el tiempo al máximo y darte una buena idea de la belleza y espíritu de esta ciudad. ¡Prepárate para gozar! (Y ruega a los cielos que no te llueva mucho.) Si eres de los que no te quieres perder nada, el Paris Pass puede ser tu solución perfecta: se trata de un pase único que te da acceso a muchísimas actividades diferentes, como una subida guiada a la Torre Eiffel, un taller de perfumería, o una amplia gama de tours guiados. De hecho, el problema es que hay demasiado para escoger. Pero con este artículo intentaremos ayudarte a diseñar un posible itinerario que luego tú puedes modificar a tu gusto. Antes de seguir leyendo, una advertencia importante: las principales atracciones de París (la torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame, etc.) son algunos de los monumentos más visitados DEL MUNDO. Si quieres conocer estos lugares con un guía (algo que recomendamos encarecidamente), o incluso nada más si quieres visitarlos por tu cuenta ¡haz tu reservación con tiempo! (Y ten paciencia con las filas.) Día 1: El Triángulo de Oro en autobús Nada te hará sentir que has llegado a París tanto como sentarte en la terraza de un café por la mañana, cuando la ciudad empieza a desperezarse. Así que para empezar con buen pie tu aventura parisina, lo primerísimo que tienes que hacer es escoger una cafetería —cualquiera, la más cercana a tu hotel, por ejemplo; o ve al Café Louise en St Germain (donde el precio del desayuno está incluido en tu Paris Pass). Toma tu café con leche y tu croissant crujiente y respira profundamente. ¡Ya has llegado! Las terrazas son parte integral de la vida parisina, y en los últimos años los propietarios han intentado incluso que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad. Si fuiste al café Louis, puedes caminar al Museo de Orsay para tomar el Big Bus, pero antes tal vez te dé tiempo a hacer un tour guiado por el barrio Saint-Germain-des-Prés. Déjate llevar por la ruta del autobús que pasa por algunas de las calles principales más bonitas de la ciudad, y aprende con las narraciones que animan el recorrido. El Big Bus es un “hop-on hop-off”, es decir, que puedes hacer paradas en los lugares y monumentos que quieras y luego subirte al siguiente autobús. Sugerimos hacer una parada en los jardines del Palais-Royal, construido en el siglo XVI. Este jardín es el centro neurálgico de París, y es de muy fácil acceso. Limita por un lado con el Museo del Louvre y por el otro con la Plaza de la Concordia. Del palacio a la Plaza de la Concordia, la mayor plaza de París, puedes ir caminando. En su centro se encuentra un obelisco egipcio de 3,300 años de antigüedad, un regalo que Egipto hizo a Francia en 1836 como muestra de agradecimiento por los servicios de Champollion, la primera persona que logró desentrañar el misterio de los jeroglíficos. Desde aquí, sube por la avenida más famosa del mundo: los Campos Elíseos, por supuesto. Lleva a otro punto emblemático de París: el Arco del Triunfo, que Napoleón I decidió construir tras la batalla de Austerlitz para honrar a los soldados franceses. Se puede subir a su cima, que ofrece una vista de 360o de la ciudad. Después, antes de que se termine el día, haz tu visita a la Torre Eiffel (como estás leyendo este artículo, ya tendrás tu reservación hecha desde hace días). ¡No puedes irte sin verla de cerca y subir a su mirador! La Torre permanece abierta para visitarla hasta casi la medianoche (y por la noche siempre hay menos gente que por el día). Después del recorrido, y si el tiempo lo permite, échate un descanso en los Campos de Marte, o incluso un picnic con una copa de vino (y así ya has cenado). Día 2: El Sena en barco Como Moscú, Londres o Berlín, París tiene su gran río que la atraviesa y la divide, y sus puentes que unen las dos riberas y que se han convertido en símbolos de la ciudad. Tema y material de escritores, pintores y músicos, el Sena es un río que enciende la imaginación a cualquiera que lo recorre o que pasea por sus innumerables muelles y puentes. Para tu segundo día en París, te proponemos como tema central un recorrido por este mítico río. Haz tu reserva para un tour de una hora en barco que te dará una magnífica perspectiva de la ciudad desde el agua (y podrás descansar de la paliza que te diste ayer subiendo todas esas escaleras y pateando las calles de París). Podrás admirar de cerca los grandes puentes del Sena, como el Mirabeau, el Puente de las Artes, o el majestuoso Puente Alejandro III, que domina la Plaza de la Concordia. Los cinéfilos se podrán tomarse una foto en el Puente de Bir-Hakeim, donde tiene lugar una escena de la película Inception del director Christopher Nolan. Después de comer, aprovecha para hacer una visita a alguno de los grandes íconos de París, ya sea Notre Dame o el Museo del Louvre, que te llevará un par de horas (o más). Si lo prefieres, también podrías hacer un tour guiado del Barrio Latino. Oh, y para comer, toma nota: el Paris Pass tiene varias opciones que incluyen comida o degustaciones de vino o queso —una gran manera de ahorrar y al mismo tiempo tener una experiencia diferente. Termina tu segundo día en la capital francesa cenando en un buen restaurante, y, si todavía tienes energía y quieres sentir la vida nocturna de la ciudad, consulta nuestro artículo sobre los mejores bares de París. Día 3: Montmartre y los muelles del Sena El nombre de Montmartre evoca por sí solo imágenes de poetas, pintores y personajes de la bohemia tomando absenta en cafés ubicados sobre calles estrechas, empinadas y adoquinadas. ¿O no? Sea como sea, este mítico barrio de la capital francesa se puede recorrer de diferentes maneras (entre ellas, un tour guiado a pie es una de las mejores), pero, sin duda, el monumento que no debes perderte es la basílica del Sacré-Cœur, construida entre 1875 y 1923 en lo alto de la colina. Desde su plaza frontal, tendrás una vista inmejorable de la ciudad. A continuación, recorre las callejuelas y escalinatas de la Butte Montmartre, pasando por la Place du Tertre y sus pintores... pero si buscas un lugar menos turístico y más tranquilo, la rue des Trois-Frères es el sitio indicado para detenerse a comer o tomar algo. La plaza des Abbesses también es muy agradable. Una pequeña anécdota: ¡Abbesses es la estación de metro más profunda de la red parisina! Los andenes están a 36 metros de profundidad. Si te queda algo de tiempo, baja por la Butte en dirección a Pigalle, para admirar el resplandor nocturno de las luces del Moulin Rouge y, por qué no, asistir a un espectáculo. Pero si el cabaret no es lo tuyo, te recomendamos regresar al río y pasear por los muelles adoquinados del Sena, un punto de referencia para los noctámbulos de la capital (sobre todo durante la primavera y el verano, claro). Los más animados son los muelles de Saint-Michel, así como los de Jussieu (punto de encuentro de los estudiantes de las universidades de los alrededores). El muelle Branly, a los pies de la Torre Eiffel, también es una gran opción. Baja por las estrechas escaleras, y encontrarás bares de moda, pequeños restaurantes y, en verano, música en directo. En resumen... Como ves, con el Paris Pass es muy fácil armar un itinerario para pasar tres intensos días en París. Como algunas de las actividades incluyen desayunos, comidas o degustaciones de vino y champagne, también podrás ahorrar en ese aspecto del viaje. Ojo: el Paris Pass de tres días no incluye la entrada al Louvre y otros museos de París. Si quieres visitar muchos museos, tal vez te convenga el pase de 4 días, aunque solo te quedes tres. Saca la calculadora, tu cuaderno de notas, y haz la cuenta para ver cómo te puede funcionar. Ahora sí: Bon voyage !
Anna Rivero
Subida guiada a la 2ª planta de la Torre Eiffel
Museo del Louvre

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Torres de Notre Dame de París