París en verano: bares en azoteas, piscinas y parques

Fecha de publicación: 17 de julio de 2024

Los museos y monumentos de París están abiertos el año. Podrás pasear por los Campos Elíseos mientras la nieve cae a tu alrededor, y pararte en el mirador de la Torre Eiffel respirando el aire fresco del otoño. Pero si visitas París este verano, aprovecha para disfrutar de sus bares en azoteas y terrazas, los exuberantes jardines, y por supuesto, las piscinas, que es donde encontrarás a todos los parisinos que no han podido huir de su ciudad este verano.

Así que ¡no olvides meter el traje de baño en la maleta!

El Perchoir Menilmontant

En una calle residencial de Menilmontant, hay una puerta sin marcar con una cuerda de terciopelo detrás. Deslízate por una puerta oculta. Sube siete pisos en el elevador y verás que todo tu esfuerzo ha merecido la pena. Le Perchoir, el bar parisino por excelencia ofrece vistas de 360 grados desde su amplio espacio.

Además de su gran carta de cócteles, este bar tiene unas impresionantes vistas del perfil de París. Siéntate en sus mesas de picnic o relájate en sus cómodos sofás. Recuerda llegar pronto, ya que abre a las 18:00 los días laborables y se suele llenar por la noche.

Cafe de l'Homme

El premio a la mejor vista de la Torre Eiffel podría ser para el Café de l'Homme. Este elegante y moderno restaurante francés y bar en la azotea del Palais de Chaillot encarna la elegancia parisina. Podrás contemplar las vistas de la famosa torre, los jardines y el Campo de Marte desde un nuevo e impresionante mirador al subir las escaleras que conducen a los Jardines del Trocadero, donde se ubica el restaurante. Se trata de un lugar muy frecuentado, así que no olvides reservar.

Terasse de l'hotel Raphael

Agrega un poco de decadencia a tu visita parisina con el lujo de este lugar. El elegante bar de la terraza del hotel Raphael es también la opción perfecta para una cita nocturna. Con vistas al Arco del Triunfo y a la Torre Eiffel, los cuidados setos y la exuberante vegetación transmiten la sensibilidad de un jardín real francés. Prueba el cóctel de autor del local, elaborado con puré de fresa, manzana verde, lima y champán Perrier-Jouët Grand Brut. Una combinación perfecta para disfrutar de las vistas.

Perruche

Tras un largo día recorriendo las tiendas de Printemps, dirígete a la azotea de los grandes almacenes para contemplar la puesta de sol. Aunque es un lugar bullicioso que no ofrece mucho respiro del ajetreo de las calles de abajo, merece la pena visitarlo, y no sólo por su vista panorámica de la ciudad. Aquí se sirven especialidades locales, además de licores, cervezas y vinos, así que no dudes en hacer una parada, aunque sólo sea para tomar una copa de champán antes de encaminarte a tu próximo destino.

Le Georges

Cuando te hayas saciado de arte moderno en el Centro Pompidou, sube por las escaleras mecánicas hasta Le Georges. Este restaurante situado en la sexta planta del Centro ofrece un menú de fusión francesa de moda y una impresionante decoración interior. Se trata de otro lugar muy frecuentado, así que no dudes en reservar, sobre todo si quieres sentarse en el exterior.

Jardín de las Tullerías

No todos los días se puede hacer un picnic en un lugar declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, y mucho menos pasear entre las estatuas de Rodin y Maillol. Antes de la Revolución Francesa, este parque albergaba el Palacio Real, pero ahora separa el Louvre de la Plaza de la Concordia. Este cuidado jardín francés, orgullo del arquitecto André Le Notre, es el lugar perfecto para disfrutar de un descanso y una bebida fría en los cafés que lo rodean. También está en la ruta turística: el Louvre y el Arco del Triunfo están cerca.

Jardin des Plantes

Este jardín botánico de 75 acres es un remolino floral de rosas, geranios, peonias, y mucho más. Con un zoo, un laberinto y caminos perfectos para pasear entre la mimada vegetación, es una escapada tranquila de la ciudad para aquellos que necesitan un descanso de los ajetreados lugares turísticos. Un punto culminante del 5o arrondissement: añádelo a tu lista cuando visites el Barrio Latino.

Campos de Marte

En homenaje a Marte, dios romano de la guerra, el nombre se inspira en la historia de este espacio verde como antiguo campo de maniobras y marchas del ejército francés. Pero no te preocupes, porque su estética actual es claramente antibélica. Para llegar a la Torre Eiffel, es probable que tengas que atravesar este gigantesco césped, siempre abarrotado de gente. Pero si no puedes con ellos, únete a ellos: instálate aquí y contempla a pocos metros el monumento más famoso de París.

La Basin de la Villette y las “playas de París”

Sí, te lo dijimos, que no olvidaras empacar tu traje de baño. Si no nos creíste, cuando veas las Paris Plages a lo largo del Sena, correrás a comprar uno en el Printemps más cercano. Y es que, desde hace unos 20 años, el ayuntamiento de París transforma zonas de los muelles en verdaderas playas, con arena, tumbonas, chiringuitos, juegos para niños, y en algunos casos, piscinas.

Unas de las más divertidas son las de la Basin de la Villette, un lago artificial construido a principios del siglo XIX. Hoy en día flotan aquí barcazas que ofrecen actividades culturales y de entretenimiento, y en los meses de julio y agosto se arma una de las playas parisinas más populares, porque, lo has adivinado, se puede nadar en cuatro piscinas diseñadas para ello.

Piscina Josephine Baker

La hermosa piscina Josephine Baker es una de las legendarias de París, con una moderna estructura metálica que deja entrar mucha luz y ubicada a un lado del Sena. Anclada junto a la Biblioteca François Mitterrand, en el distrito 13, esta piscina mide 25 metros de largo y 10 de ancho. Y durante el verano, el techo de cristal se repliega para revelar un fabuloso solárium que ofrece unas vistas impresionantes del Sena.

Piscina de la Butte-aux-Cailles

Al sur del Sena, en el distrito 13 de la ciudad, estas piscinas públicas son también una joya arquitectónica de principios del siglo XX, y unas de las dos piscinas de la ciudad declaradas monumentos históricos. El complejo cuenta con áreas para tomar el sol alrededor de tres piscinas, una cubierta y dos descubiertas. Una de ellas es de las pocas de la ciudad que permanecen abiertas en invierno. No, no la cubren. Es para los que gustan de practicar lo que aquí llaman “natación nórdica”. Por si regresas a París en enero y se te antoja una nadada en agua helada, ahora ya sabes dónde ir...

Aquaboulevard Paris

Esta es especialmente buena para los que viajan a París en verano con niños. Aquaboulevard Paris es el parque acuático más grande de la ciudad, con 7 000 metros cuadrados de áreas cubiertas y descubiertas llenas de toboganes, olas, rafting en familia, geiseres, jacuzzis, y, en fin, todo lo que uno espera de un parque acuático urbano, incluyendo palmeras, pero al estilo parisino. Ubicado en el sur de la ciudad, se encuentra muy cerca de la Île Saint-Germain, una isla del Sena en la que hay un extenso parque, por si aún les queda energía que quemar (¡los días de verano son muy largos!).

Ahorra en tus vacaciones veraniegas con el Paris Pass

¿Se nos ha escapado algo? Háznoslo saber en los comentarios. O si buscas más inspiración sobre qué hacer en París este verano, nosotros te podemos ayudar: No olvides consultar las atracciones asociadas con el Paris Pass, nuestro pase turístico que te permitirá ahorrar tiempo y dinero en las entradas a museos, monumentos, tours guiados, experiencias gastronómicas, paseos en barco o en autobús, y mucho, mucho más.

Anna Rivero
Experto/a en París

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Pareja haciéndose un selfie frente a la Torre Eiffel
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Itinerario de 5 días en París

No te costará nada llenar un itinerario de 5 días en París, gracias a la increíble selección de monumentos imprescindibles, museos de visita obligada, galerías preciosas y románticos paseos junto al río que ofrece la Ciudad del Amor. ¡Y eso es solo el principio! Echa un vistazo a nuestras sugerencias sobre cómo pasar cinco días en París, que incluyen: La torre Eiffel El Louvre El cementerio del Père-Lachaise Montmartre Le Marais Galeries Lafayette Haussmann El Museo Picasso ... ¡y mucho más! Día 1: Visita uno o dos de los grandes clásicos La torre Eiffel es, sin duda, el monumento más famoso del planeta, así que tiene sentido ir directamente a verla en tu primer día en París. Hay muchísimas formas de contemplar esta obra maestra de hierro forjado: puedes hacer cola para subir en ascensor hasta la cima o, si te apetece enfrentarte a las colas (y a la subida), puedes walk up 674 stairs hasta la plataforma de observación de la segunda planta. Sin embargo, si prefieres evitar las aglomeraciones y limitarte a disfrutar de las vistas de esta maravilla arquitectónica, dirígete a la Montparnasse Tower (el único rascacielos de París) para disfrutar de algunas de las mejores panorámicas de la ciudad. También puedes contemplar a la Dama de Hierro en todo su esplendor desde los Jardins du Trocadéro, justo al otro lado del Sena, o desde las escaleras de la gloriosa basílica del Sacré-Cœur en Montmartre. Y, ya que estás en Montmartre, puedes aprovechar para quedarte toda la tarde. Es cierto que el punto más alto de la ciudad se ha convertido un poco en un «parque temático de París», pero eso es parte de la diversión. Pasea por sus evocadoras callejuelas empedradas y sacia tus ganas de hacerte selfies frente a las famosas aspas de neón rojo del Moulin Rouge, ante el Muro de los Te amo o fuera (o incluso dentro) del café que aparece en la película Amélie. Es más, puedes dejar que un caricaturista de la pintoresca Place du Tertre se mofe de tus rasgos faciales, distorsionándolos y exagerándolos para la posteridad. Now that's what we call a souvenir! Día 2: un toque de cultura Ciudad del amor, Ciudad de la Luz, ciudad de la cultura... París alberga algunas de las mejores galerías y museos del planeta, y no es ninguna exageración. Asegúrate de visitar al menos uno de «los dos grandes» (es decir, el Louvre o el Museo de Orsay) durante tu estancia. ¿No sabes si tachar de tu lista la Mona Lisa o el igualmente enigmático Autorretrato de Van Gogh? Echa un vistazo a nuestra guía sobre the best (and worst) of these Paris sightseeing titans here. Tras la dosis de cultura, camina hacia Le Marais para disfrutar de un déjeuner decididamente pausado antes de explorar el laberinto de calles empedradas de este encantador barrio, que conducen a plazas con jardines mágicos y pastelerías de lo más tentadoras. Detente en la plaza planificada más antigua de París, la Place des Vosges, donde los jardines de estilo francés flanqueados por casas señoriales del siglo XVII y soportales llenos de ambiente ofrecen un lugar encantador para parar y ver el mundo pasar. Si aún no te has cansado de la cultura, pásate por el cercano Picasso Museum para contemplar miles de obras (pinturas, esculturas, ilustraciones, grabados) de uno de los grandes de todos los tiempos. Un consejo: la tienda de regalos de Picasso, justo al lado, tiene algunos de los recuerdos más originales de la ciudad. Día 3: pícnic y paseo ¿Cómo que ya vas por la mitad de tu itinerario de 5 días en París y aún no has experimentado el placer sensorial de un mercado callejero? Bien, ha llegado el momento de rectificarlo. Dirígete directamente a uno de los these foodie meccas (el Marché Mouffetard en el distrito 5, el Marché Raspail en el 6 y el Marché des Enfants Rouges en Le Marais se encuentran entre los mejores) y abastécete de baguettes recién hechas, quesos fuertes, embutidos locales espectaculares y, qué demonios, puede que incluso una botella de buen Burdeos para un pique-nique decadente en el parque. El Jardín de las Tullerías, junto al Louvre, es la opción ideal si lo que te gusta son los jardines formales, los lagos tranquilos y las esculturas de Mailliol y Rodin. O saca unas cuantas fotos para presumir mientras comes en el impecable césped del Campo de Marte, donde la Torre Eiffel ofrece el telón de fondo imprescindible para tu selfi de pícnic. Si quieres dedicarle todo el día, los valles boscosos, las colinas solitarias y el Temple de la Sybille del parque de Buttes-Chaumont, a las afueras de la ciudad, son una opción fantástica. También están el Bois de Boulogne y el Bois de Vincennes, los parques públicos más grandes de la ciudad, que prometen relativa tranquilidad y espacio para pasear (y hacer un pícnic) entre jardines botánicos, grutas, castillos, lagos para navegar y mucho más. Incluso podrías buscar un lugar adecuado para almorzar entre los residentes permanentes del Père Lachaise, el cementerio más grande de París. Este evocador parque está repleto de lápidas ornamentadas y tumbas góticas, incluidas las de personalidades del mundo del espectáculo como Oscar Wilde, Édith Piaf, Chopin y Jim Morrison de The Doors. ¡También puedes hacer a great guided tour mientras estás allí! Día 4: Compras hasta el cansancio Hay muchas formas de vaciar la cartera en París. ¿Por qué no dedicar el cuarto día de tu viaje precisamente a eso? Además, como París es tan increíblemente bella, puedes combinar las compras con un poco de turismo y mucha cultura de café. Visita las emblemáticas Galeries Lafayette Haussmann, donde las galerías ornamentales y el imponente atrio coronado por una enorme cúpula de acero y cristal compiten como atracción estrella con sus 65.000 metros cuadrados de espacio comercial. Podrías pasar fácilmente un día entero aquí, pero eso sería ignorar los encantadores pasajes comerciales del siglo XIX de París. Estos evocadores vestigios de una época más elegante se caracterizan por sus techos de vidrieras, tiendas antiguas con fachada de madera e intrincados mosaicos. Algunos incluso tienen cúpulas y marquesinas de hierro y cristal, auténticas clases magistrales de arquitectura e ingeniería victorianas. Hay unos 20 pasajes para explorar por toda la ciudad, y cada uno promete boutiques de moda, emporios de antigüedades, relojeros de la vieja escuela, joyeros y librerías, así como un sinfín de preciosos bistrós y cafeterías encantadoras desde donde contemplarlo todo disfrutando de un café expreso y cruasanes. Día 5: Imprescindibles adicionales Quieres que tu último día en París sea tan especial como el primero, ¿verdad? Con eso en mente, piensa en los lugares imprescindibles que te han quedado pendientes y si ahora es el momento de incluirlos. ¿No fuiste al Musée d’Orsay el segundo día? Ahora es tu oportunidad. ¿Te atraen las campanas de la catedral de Notre-Dame al estilo de Quasimodo? Dirígete a la Île de la Cité, la pequeña isla en medio del Sena que también alberga la extraordinaria Conciergerie y la Sainte-Chapelle medieval, así como un mercado de flores (y a veces de pájaros) de visita obligada. O podrías deambular por las legendarias callejuelas del Barrio Latino, siguiendo los pasos de escritores tan míticos como Gertrude Stein, F. Scott Fitzgerald, James Joyce y Ernest Hemingway. Este enclave de la orilla izquierda todavía emana un aire literario gracias a sus cafeterías de moda con estanterías llenas de libros, la imperdible librería Shakespeare and Company y la legión de Bouquinistes (vendedores de libros al aire libre) que bordean las orillas del Sena. O simplemente disfrútalo todo (y mucho más) en un relajante sightseeing cruise que recorre el Pont Neuf, el Jardin des Tuileries, el Louvre y el Grand Palais. Ahorra en las atracciones turísticas más populares de París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con The Paris Pass. Echa un vistazo a @TheParisPass en Instagram para ver los mejores consejos actualizados e información sobre las atracciones.
Stuart Bak
Stuart Bak
Vista de una típica brasserie parisina.
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Experiencias gastronómicas únicas y asequibles en París

¡Amantes de la buena mesa, estáis de enhorabuena! París no solo presume de tener una de las mejores gastronomías del planeta, sino que también es posible comer de forma relativamente barata en sus numerosos restaurantes, bistrós y brasseries que ofrecen menús de tres platos de primera clase por solo 20-30 € por persona. ¿Nuestro consejo para quienes tienen un presupuesto ajustado? Esquiva los locales con estrellas Michelin y los restaurantes de los hoteles, ya que encontrarás comida igual de suntuosa (¡y a menudo incluso mejor!) en los legendarios mercados de abastos, en los peculiares bistrós de las calles laterales y en los arrondissements menos visitados de la Ciudad de la Luz. Disfruta de nuestra selección de las mejores experiencias gastronómicas únicas y asequibles en París, que incluyen esos pequeños y deliciosos bocados con ajo que son los escargots, la crujiente flammekueche alsaciana, mousse de chocolate ilimitada y vino servido en biberones. ¡Mais bien sûr! Polidor Este acogedor local de paneles de madera, uno de los bistrós más antiguos y queridos de la ciudad, es un clásico de París que ha recibido a personajes de la talla de Hemingway, Verlaine, Rimbaud, Joyce y Gide a lo largo de las décadas. Poco ha cambiado en los casi 200 años de historia de Polidor: sus suelos de baldosa desgastados, sus murales artísticos, sus sencillas mesas de madera y sus amables camareros emanan un encanto del viejo mundo muy particular. Sorprendentemente, todavía se puede comer aquí por unos 30 € por persona; el menú prix fixe de tres platos es una auténtica ganga, con un precio de tan solo 25 € por cabeza. Dónde encontrarlo: 41 rue Monsieur Le Prince, 75006 París La Résidence Ground Control es un excelente mercado gastronómico de estilo industrial situado a un par de manzanas al este del Sena, en el arrondissement 12. Entra para disfrutar de una gran variedad de comida callejera de todo el mundo, entre la que destaca La Résidence, gestionado en colaboración con el Refugee Food Festival, que cuenta con el apoyo de ACNUR. Este admirable proyecto permite que una lista rotativa de chefs refugiados tenga la oportunidad de dar a conocer la cocina de su país de origen. Así que puedes esperar platos como mezze y falafel de Oriente Medio, sándwiches de pollo picantes de Nigeria y ensaladas de cuscús de Costa de Marfil. Después, bájalo todo con un paseo hasta el épico Bois de Vincennes, el parque público más grande de París, que cuenta con un castillo, un lago con barcas, bosque, zoo y arboreto. Dónde encontrarlo: 81 rue du Charolais, 75012 París L’Alsacien ¿Te apetece una pizza en París? Claro, hay un montón de locales de estilo napolitano y americano entre los que elegir, pero ¿por qué conformarse con el típico pepperoni cuando puedes ir a L’Alsacien a por una ración tras otra de deliciosa y crujiente flammekueche? En su forma más pura, esta sensación gustativa alsaciana consta de una base crujiente y fina como una oblea cubierta de cebolla, trozos de beicon y crème fraîche o fromage blanc. Pide la clásica o cambia el beicon por emmental, tomates o champiñones. Con precios que rondan los 10 €, es probable que vuelvas a por más de estos platos parisinos casi cómicamente baratos. Por suerte, hay dos establecimientos de L’Alsacien en París. Dónde encontrarlos: 6 rue Saint-Bon, 75004 París / 9 rue René Boulanger, 75010 París Chez Janou Otra institución de París, esta vez en las encantadoras y laberínticas calles del barrio de Le Marais. Chez Janou es quizá más conocido por su decadente y rica mousse au chocolat, ¡y con razón! Date un festín con platos clásicos de bistró francés, como el carpaccio de atún y el hígado de ternera salteado, antes de sumergirte de lleno en el postre de chocolate más generoso. A quienes optan por esto en lugar del clafoutis de cerezas o la tarta de albaricoque, se les sirve una ración enorme del dulce desde un cuenco gigante, que se deja en la mesa para que sigas comiendo hasta que no puedas más. ¡Es el material del que están hechos los sueños de chocolate! Chez Janou se aleja un poco de lo que se considera una cena asequible en París (no te sobrará mucho de un billete de 50 € por tres platos), pero bueno, ¿qué precio tiene una mousse de chocolate ilimitada? Dónde encontrarlo: 2 rue Roger Verlomme, 75003 París Chez Alain Miam Miam Sin salir de Le Marais, Chez Alain Miam Miam es uno de los éxitos arrolladores de comida callejera del legendario Marché des Enfants Rouges. La sencillez es la clave aquí: las saciantes galettes, wraps y sándwiches del chef Alain vienen cargados de carnes a la parrilla, queso Comté fundido y ensaladas y verduras frescas. ¿Esa hora de cola? Merece la pena cada minuto de rugido de estómago. Pasa la espera charlando con otros devotos de Alain en la cola y conociendo la larga historia del mercado de abastos cubierto más antiguo de París. Inaugurado en el siglo XVI, ha sobrevivido al cercano orfanato que le dio nombre (literalmente, "el mercado de los niños rojos", por la distintiva ropa roja que llevaban los huérfanos). Dónde encontrarlo: Marché des Enfants Rouges, 75003 París Café des Deux Moulins Los fans de la peculiar comedia romántica Amélie pueden seguir los delicados pasos de su protagonista en varios puntos turísticos de París. Quizá el más conocido sea el Café des Deux Moulins real, el bonito bistró de Montmartre donde Amélie trabajaba como camarera. El café sigue teniendo un aspecto muy parecido al de la película, pero con el añadido de pósteres, baratijas y objetos de Amélie repartidos por el local para que los fans los admiren. Vale, no es el sitio más barato para comer ni la mejor comida de París, pero los seguidores de la película se sentirán en el séptimo cielo. Después, dirígete al Canal Saint-Martin, donde podrás imitar a Audrey Tautou en la película y lanzar piedras al agua. Dónde encontrarlo: 15 rue Lepic, 75018 París Chez Ramona Otra venerable institución parisina, Chez Ramona, sirve comida española con alma en las laberínticas calles del barrio de Belleville. Los interiores son un delicioso batiburrillo de cuadros, platos, fotos familiares y todo tipo de objetos curiosos y maravillosos (¿alguien quiere una réplica de una cabeza de toro?). La vitalista Ramona ha sido una figura fija aquí durante décadas y todavía se la puede encontrar con frecuencia charlando con los lugareños en el bar. Tampoco te quedarás con hambre: la enorme paella de la casa es para dos personas, pero podría satisfacer fácilmente a una familia de cuatro, mientras que los platos de bacalao a la gallega, jamón ibérico y otros clásicos españoles completan la carta. Además, es barato. Difícilmente gastarás más de 40 € por persona en una cena y bebidas bastante contundentes. Dónde encontrarlo: 17 rue Ramponeau, París 75020 Le Refuge des Fondus Te prometimos vino en biberones, y vino en biberones tendrás. Situado a los pies de Montmartre, Le Refuge des Fondus es quizá uno de los locales de fondu más excéntricos de París. Aquí solo hay que tomar dos decisiones: si quieres carne en tu fondu de queso fundido y qué color de vino prefieres. La selección de vino se sirve (y se bebe) en un biberón. ¿Por qué? Quién sabe. Lo que es seguro es que permite hacer unas fotos muy divertidas. Dónde encontrarlo: 17 Rue des Trois Frères, 75018 París Privé de Dessert ¿Vino en biberones no te parece lo suficientemente raro? ¿Qué tal platos salados diseñados para parecer postres? Una vez más, no estamos aquí para buscar explicaciones, sino simplemente para disfrutar de hamburguesas que parecen un Saint-Honoré, el clásico dulce francés de nata y hojaldre. O un "brownie" de carrillera de ternera. O un "gofre" de macarrones con queso con "churros" (patatas fritas). Es un festín tanto para la vista como para el estómago. Encuéntralo en cualquiera de los tres locales de Privé de Dessert de la ciudad: en Pigalle, Batignolles y Aligre. Ahorra en actividades y atracciones en París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con el Paris Pass. Echa un vistazo a @TheParisPass en Instagram para obtener los mejores consejos actualizados e información sobre las atracciones.
Stuart Bak
Stuart Bak
Subida guiada a la 2ª planta de la Torre Eiffel
Museo del Louvre

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