París tiene tanto que ofrecer que sentirás que cinco días se te quedan cortos para explorar todas sus maravillas. La clave está en organizarse bien para no perderse nada. Para ayudarte con la planificación, te hemos preparado un itinerario de 5 días en París con todos los planes imprescindibles. Esperamos que te sirva de inspiración para crear tu propio itinerario ideal en la capital francesa.
Nuestra selección incluye:
- Torre Eiffel
- Museo del Louvre
- Père Lachaise
- Montmartre
- Notre Dame
- Galeries Lafayette
- ¡Y mucho más!
Día 1: algunos imprescindibles
La Torre Eiffel es, sin lugar a dudas, el monumento más famoso de Francia, por lo que suponemos que querrás verla nada más llegar a París. Hay muchas formas de contemplar esta obra maestra de la ingeniería del siglo XIX. Puedes hacer cola para subir en ascensor hasta la cima o, si te ves con fuerzas para enfrentarte no solo a las colas sino también a la ascensión a pie, puedes subir 674 escalones hasta el mirador del segundo piso.
Si prefieres ver la torre con cierta perspectiva para evitar las multitudes... y los cientos de escalones, nuestra recomendación es que te des un paseo por el Campo de Marte (a los pies de la Torre) o por los agradables Jardines del Trocadero, justo al otro lado del Sena. También puedes alejarte un poco más para contemplarla desde lo alto; uno de los mejores sitios para eso es el mirador de la Tour Montparnasse, donde disfrutarás de unas vistas estupendas de la Torre Eiffel y de toda la ciudad.
Otro lugar desde el que se pueden contemplar unas vistas increíbles de la Torre Eiffel... y de todo París, en realidad, es la escalinata de la Basílica del Sacré-Cœur, en Montmartre. Y ya que estás en Montmartre, el barrio bohemio por excelencia de París, aprovecha para visitarlo.
Pasea por sus callejuelas adoquinadas y hazte un selfie frente a las famosas luces rojas de neón del Moulin Rouge, junto al Muro del Amor y en el café que aparece en la película Amélie. Por supuesto, tampoco deberías perderte la artística Place du Tertre, donde podrás llevarte un souvenir único: tu propio retrato o caricatura.
Día 2: empápate de cultura
La oferta cultural de París es tan extensa que tendrás que elegir qué museos y galerías no quieres perderte y cuáles dejarás para una próxima visita. Si haces como la mayoría de la gente, lo más probable es que no te pierdas los dos grandes museos de la ciudad: el Museo de Louvre y el Museo d'Orsay, a ambos lados del Sena.
Si te fascina el arte y tu intención es pasarte días enteros en museos y galerías, París tiene mucho más que ofrecer. Por ejemplo, si te has quedado con ganas de ver más obras de arte impresionistas tras visitar el Musée d'Orsay, tan solo tienes que acercarte al encantador Musés de l'Orangerie. Y, si lo que te interesa de verdad es el arte medieval y la colección del Louvre te ha dejado con ganas de más, no te pierdas el gótico Musée Cluny, en pleno Barrio Latino.
Continua con tu visita cultural en el barrio de Le Marais, donde podrás disfrutar de un agradable paseo por las callejuelas adoquinadas que lo conforman. No te pierdas la Place des Vosges (Plaza de los Vosgos), una de las plazas más antiguas de París, donde descubrirás estupendas casas del siglo XVII con amplios soportales y jardines formales. En una de estas históricas casas vivó el famosísimo Victor Hugo, de hecho, el apartamento funciona hoy como casa museo y puede visitarse.
Y si aún te quedan ganas de visitar museos, acércate al cercano Museo Picasso para contemplar pinturas, esculturas y grabados del gran artista malagueño. Consejo: la tienda de regalos del Museo Picasso es un lugar perfecto para hacer acopio de souvenirs originales.
Día 3: mercados gastronómicos y picnic en el parque
No puede ser que llegues al ecuador de tu itinerario de 5 días en París sin haber visitado algún mercado gastronómico. Así que vamos a ponerle remedio. Dirígete a cualquiera de estas joyas gastronómicas parisinas: el Marché Mouffetard, en el distrito 5; el Marché Raspail, en el 6, o el Marché des Enfants Rouges, en Le Marais... Por mencionar solo algunos de los mejores. París tiene una gran cultura de los mercados, cosa que no es de extrañar, teniendo en cuenta su famosa riqueza gastronómica.
Recorre los puestos y déjate llevar por la vista y el olfato. Haz acopio de baguettes recién horneadas, quesos cremosos, embutidos locales y un buen Burdeos. En definitiva, todo lo necesario para disfrutar de un agradable picnic en cualquiera de los maravillosos parques de París. Algunos de nuestros favoritos en pleno centro de la ciudad son los Jardines de Luxemburgo, a dos pasos del Panteón, los Jardines de las Tullerías, a las puertas del Museo del Louvre y el Campo de Marte que, como ya sabes, está a los pies de la Torre Eiffel.
Si lo que quieres es pasar el día entero en plena naturaleza sin salir de París, solo tienes que dirigirte al Parque de Buttes-Chaumont, a las afueras de la capital. En él encontrarás zonas boscosas, agradables colinas e incluso un templo dedicado a una Sibila. También están el Bois de Boulogne y el Bois de Vincennes, dos de los parques públicos más grandes de París, donde podrás pasear por jardines botánicos, visitar grutas, explorar castillos y surcar las aguas de sus estanques en una barquita.
Si buscas una experiencia diferente también al aire libre, no te pierdas el famosísimo cementerio de Père Lachaise. También aquí encontrarás zonas boscosas y frondosa vegetación, además de hermosos panteones y lápidas ornamentadas. Hazte con un plano del cementerio o únete a una visita guiada para localizar a todos los personajes famosos que descansan entre sus muros. Algunos de los más populares son Oscar Wilde, Édith Piaf, Chopin y Jim Morrison.
Día 4: Île de la Cité y paseo por el Sena
Ya te habrás dado cuenta de que las orillas del Sena albergan todo tipo de tesoros arquitectónicos y artísticos. Lo que tal vez no sabías es que en pleno corazón de París hay dos islas naturales y una artificial: la isla de la Cité, la isla de San Luis y la isla de los Cisnes. Si solo puedes visitar una, te recomendamos que no te pierdas la fascinante Île de la Cité que, en sus escasas 22 hectáreas y media, alberga monumentos tan importantes como la Catedral de Notre Dame, la Conciergerie y la despampanante Sainte Chapelle.
La Île de Saint-Louis, un poquito más al norte, es una zona residencial repleta de encantadores palacetes y elegantes calles parisinas. En esta exclusiva isla vivieron en su momento personajes de la talla de Charles Baudelaire, Camille Claudel y Marie Curie. La estrecha Île aux Cygnes es una isla artificial que cuenta con un paseo arbolado en el que podrás ver una réplica de la Estatua de la Libertad mientras disfrutas de unas vistas estupendas de la Torre Eiffel.
Otra forma maravillosa de disfrutar del Sena es hacer un paseo guiado para descubrir los puentes más emblemáticos que lo cruzan. O si necesitas darles un descanso a los pies, también puedes subir a bordo de un bateau y relajarte mientras disfrutas de las vistas.
Aprovecha que estás en los muelles para echar un vistazo a los populares bouquinistes del Sena: los puestecitos de libros de segunda mano y postales que salpican las orillas del Sena. Tal vez encuentres un recuerdo especial para llevarte a casa.
Día 5: compras e historia
Suponemos que en algún momento querrás dedicar tiempo a comprar algunos recuerdos de tu viaje. Y eso es justo lo que hemos dejado para el último día. Si no te encanta ir de compras, no te preocupes, París es tan increíble que puedes combinar las compras con el turismo sin ninguna dificultad. Empecemos por un ejemplo clarísimo de esto: las emblemáticas Galerias Lafayette Haussmann.
Incluso si no tienes intención de comprar nada, lo más probable es que no quieras perderte este impresionante edificio modernista, con su lujosa decoración art nouveau y su impresionante cúpula de vidriera. Por si todo eso fuera poco, también puedes subir a la terraza y contemplar unas vistas estupendas de París. Si subes al mirador, verás que a dos pasos de donde estás divisas un edificio neobarroco con acabados dorados, es la famosísima Ópera Garnier de París. Tal vez te apetezca ir a visitarlo antes o después de las compras.
Otra opción para ir de compras en entornos históricos maravillosos son los encantadores pasajes comerciales del siglo XIX de París. Estas evocadoras galerías cubiertas despliegan todo tipo de detalles arquitectónicos que compiten con los mostradores de las tiendas. Nos referimos a cubiertas de vidriera, antiguos escaparates de madera e intrincados mosaicos en el suelo. Algunas incluso tienen cúpulas y marquesinas acristaladas.
Hay unas 20 galerías repartidas por toda la ciudad, cada una con boutiques de moda, tiendas de antigüedades, relojerías, joyerías y librerías de viejo, así como un sinfín de tentadores bistrós y coquetos cafés en los que hacer una pausa para disfrutar de un espresso y un croissant.
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