¡Bon appétit! Guía gastronómica de las mejores atracciones culinarias con The Paris Pass®

¿Turismo por París maridado con queso, vino, chocolate y champán? ¡Oh, la, la!

Estereotipos franceses con boinas, camisetas de rayas y cruasanes

No hace falta saber pronunciar «hors d'oeuvres» para saber que París es la capital gastronómica del mundo. Sí, hablamos de steak tartare, caracoles, ensalada niçoise, crepas, cruasanes y (venga, ya que insistes) macarons. Por no hablar de algunos de los mejores vinos (y quesos) conocidos por la humanidad. ¿Quieres ponerte las botas en París sin que sufra tu bolsillo? Estamos aquí para ayudarte. Porque The Paris Pass® no solo promete ahorros en algunas de las atracciones más atractivas de la Ciudad de la Luz (el Louvre, la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo, por nombrar solo tres), sino que también incluye varias actividades y atracciones que vienen con comida y bebida gratis o que, de hecho, tratan exclusivamente de comer y beber. Catas de vino, degustaciones de queso, copas de champán y macarons: ¡está todo aquí y mucho más! ¡Acompáñanos en este recorrido gastronómico por los favoritos de The Paris Pass®!

Desayuno parisino en Café Louise

Croissants de pistacho

Empieza el día con buen pie: con un a classic Parisian ‘petit dejeuner’ at Café Louise en Saint-Germain-des-Prés, el epicentro de la mítica cultura cafetera de París. Estarás en buena compañía: escritores, artistas, filósofos y soñadores han frecuentado los bares y cafés de la zona durante décadas, atraídos por sus acogedores locales y sus atmosféricas callejuelas empedradas. Puede que incluso sientas la inspiración de Jean-Paul Sartre o Simone de Beauvoir mientras los pasteles recién horneados, la fruta fresca y el intenso café recién hecho te guían por el camino de la sabiduría y la iluminación. O, al menos, te dejan con el estómago lleno.

La decoración del café es puramente parisina: imagina bancos de terciopelo, ladrillo visto, detalles Art Déco y una terraza con vistas al animado Boulevard Saint-Germain. Baja el desayuno con un paseo hasta el cercano Pont des Arts o los Jardines de Luxemburgo, o saca provecho a tu Paris Pass® en otros lugares imprescindibles de la zona como el Panthéon, la Sainte-Chapelle y la Conciergerie.

Un consejo: vuelve por la tarde para disfrutar de channel Hemingway and Picasso over classic French apéros.

Find out more about what’s included with The Paris Pass.

Macarons en Montmartre

Macarons rosas y maqueta de la Torre Eiffel

¿Se puede decir que has estado en París si no has probado al menos uno (e idealmente varios) de estos delicados, exquisitos y tan parisinos dulces? No, no se puede. Los macarons han mantenido el negocio de los dentistas franceses durante siglos, pero no fue hasta principios del siglo XX cuando nació el dulce estilo sándwich que conocemos y amamos hoy. ¿Qué mejor lugar para probar estas maravillas de merengue que en lo más alto de París, en el bohemio barrio de Montmartre? Exacto: en ningún sitio.

Pásate por Drop by Moulin de la Galette, en la empedrada Rue Lepic, para recoger tu caja de cuatro macarons (y una bebida caliente) antes de dar un paseo lleno de sabor por los lugares históricos de Montmartre. No pierdas la oportunidad de susurrar «je t'adore» en más de cien idiomas diferentes en el Muro de los Te amo, o de hacerte un selfie bajo la imponente cúpula blanca del Sacré-Cœur y las icónicas aspas del Moulin Rouge.

Consejo profesional: tu Paris Pass® también incluye el acceso a las principales atracciones de Montmartre, como una visita guiada a pie muy informativa y un trayecto en el adorable Petit Train.

Croque-monsieur y cóctel de champán junto al Sena

Catedral de Notre Dame

Ven por el croque-monsieur (o croque-madame, aquí defendemos la igualdad de género para los sándwiches mixtos) y quédate por el cóctel Kir Royale con champán y las amplias vistas al Sena. Au vieux Châtelet es una clásica Brasserie parisina, con sus paneles de madera oscura, toldos de color rojo brillante y mesas en la acera ideales para ver pasar a la gente (y para ver a los que fuman Gauloises). Ubicado en el Théâtre du Châtelet, con 150 años de historia, es el escenario ideal para degustar uno de los mejores inventos de Francia: esa obra maestra de queso gruyer, jamón ahumado, bechamel y mostaza que es el croque-monsieur (o croque-madame, si le añades un huevo frito encima).

Las vistas aquí son de otro planeta: grandes panorámicas que abarcan varias de las atracciones imprescindibles de la Île de la Cité justo al otro lado del Sena, entre ellas el drama gótico medieval de la Sainte-Chapelle y la majestuosa catedral de Notre-Dame.

Crepes clásicos en un bistró francés tradicional

Crepes

¿Aún tienes hambre? Aquí tienes otra oportunidad para disfrutar de una o dos atracciones icónicas de París mientras apenas ejercitas otra cosa que no sean tus mandíbulas. Le Bistro Marbeuf, en el distrito 8, es tu parada parisina perfecta para tomar un crepe, un café y un zumo de naranja antes de continuar tu aventura turística. Y vaya aventura te espera: tras reponer fuerzas con tu dulce de Nutella, plátano, mantequilla o azúcar, tendrás energía de sobra para caminar 15 minutos hasta algunos de los lugares más emblemáticos de París. Hablamos del imponente Arc de Triomphe, las tiendas de lujo (y más oportunidades para devorar macarons) en el gran bulevar de los Champs-Élysées y el caleidoscopio de arte y objetos indígenas del singular Musée Quai Branly.

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Degustación de dulces en el Museo del Chocolate Gourmet

Mujer con una tableta de chocolate

¿Sabías que el chocolate existe de una forma u otra desde hace más de 4.000 años? Pues ahora ya lo sabes. Para que te hagas una idea, eso hace que el chocolate sea más antiguo que Jesucristo, Estados Unidos, los DVD y tu abuela juntos. Mucho más antiguo, de hecho. Si quieres una lección de historia un poco más profunda sobre este dulce, acércate al excelente Gourmet Chocolate Museum de París para descubrir todo su origen, desde las piezas originales mayas y aztecas hasta el momento «eureka» del siglo XVI en el que se añadió azúcar, lo que dio lugar a las miles de variedades con las que nos damos un festín hoy en día. Y lo más importante: tu visita incluye una deliciosa muestra de chocolate al final del recorrido. Sinceramente, después de tanta historia del chocolate, ¡sería casi un delito que no fuera así!

Champagne gourmand en Montmartre

Montmartre

No necesitas ninguna excusa para visitar la Place du Tertre en Montmartre, el antiguo refugio artístico de Picasso, Renoir, Van Gogh, Degas y muchos otros grandes maestros. Pero, si la necesitaras, la oportunidad de tomar una copa de champán y una bandeja de repostería dulce en Au Cadet de Gascogne sería, sin duda, el motivo ideal. Además de las espléndidas vistas de la basílica del Sacré Cœur desde la terraza del restaurante, aquí también podrás disfrutar de la gente que pasa. Observa cómo los artistas callejeros asombran a los transeúntes y cómo los pintores se concentran tras sus caballetes, pintando retratos por encargo y animadas escenas callejeras. Diablos, si te sientes con ganas, incluso puedes confiar tu imagen a uno de los caricaturistas de la Place du Tertre, que estarán más que dispuestos a capturar tus mejores (y peores) rasgos para la posteridad a cambio de unos pocos euros. Pero ten cuidado: no es apto para personas que se ofenden con facilidad.

Cata de vinos junto al Louvre

Experto en vinos y barriles

Combina una visita al mejor museo de arte del mundo con la oportunidad de probar algunos de los mejores vinos del planeta en Les Caves du Louvre, a solo unos pasos del imponente Louvre. Los recorridos por estas bodegas históricas tienen lugar antes del almuerzo e incluyen un trío de degustaciones (un blanco y dos tintos) dirigidas por un sumiller experto. Él se encargará de darte las notas de cata, hablar con pasión sobre las numerosas regiones vinícolas de Francia y resolver esa eterna duda: ¿qué es mejor, el corcho o el tapón de rosca?

Con sus paredes de piedra vista, techos abovedados y luz tenue, Les Caves du Louvre es un lugar con mucha atmósfera para probar los mejores vinos franceses y ofrece el aperitivo perfecto antes de visitar la vasta colección de arte del Louvre. Y, quién sabe, después de tres vinos, puede que incluso te convenzas de que la Mona Lisa te está sonriendo solo a ti.

Consejo profesional: entry to the Louvre is included with The Paris Pass Plus.

Cata de quesos en Ô Chateau

Queso y vino

A quienes os guste el queso (y los chistes malos sobre quesos), os sentiréis como en casa en Ô Chateau con una selección de formages franceses que os dejarán con ganas de más. Perdón por el juego de palabras. En cualquier caso, esta experiencia (que además está muy cerca del Louvre, para los fans del turismo) incluye varios quesos franceses excelentes y una copa de vino para acompañarlos. O, por 20 € adicionales, puedes pasar a una experiencia de maridaje, que combina un vino francés seleccionado por expertos con cada uno de los quesos. Una oferta que no podrás rechazar.

Así que ya lo tienes...

 

¿Ves? Saborear lo mejor de la gastronomía de París no tiene por qué costarte un ojo de la cara. Con The Paris Pass lo tienes todo listo para ahorrar al máximo en los lugares imprescindibles de la ciudad, como la Torre Eiffel, Montmartre, el Marais y muchos más, además de probar delicias francesas por el camino. Macarons: hecho. Quesos: hecho. Crêpes: hecho. Chocolate: hecho. Vino: hecho. ¡Just click to choose your pass y ahorra en tu aventura turística (gastronómica y vinícola) en París!

 

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Stuart Bak
Stuart Bak
Escritor/a de viajes freelance

Stu caught the travel bug at an early age, thanks to childhood road trips to the south of France squeezed into the back of a Ford Cortina with two brothers and a Sony Walkman. Now a freelance writer living on the Norfolk coast, Stu has produced content for travel giants including Frommer’s, British Airways, Expedia, Mr & Mrs Smith, and now Go City. His most memorable travel experiences include drinking kava with the locals in Fiji and pranging a taxi driver’s car in the Honduran capital.

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¿Qué hacer 3 días en París?

Tres días en París parece poco tiempo, pero con un poco de organización (y el Paris Pass), podrás aprovechar el tiempo al máximo y darte una buena idea de la belleza y espíritu de esta ciudad. ¡Prepárate para gozar! (Y ruega a los cielos que no te llueva mucho.) Si eres de los que no te quieres perder nada, el Paris Pass puede ser tu solución perfecta: se trata de un pase único que te da acceso a muchísimas actividades diferentes, como una subida guiada a la Torre Eiffel, un taller de perfumería, o una amplia gama de tours guiados. De hecho, el problema es que hay demasiado para escoger. Pero con este artículo intentaremos ayudarte a diseñar un posible itinerario que luego tú puedes modificar a tu gusto. Antes de seguir leyendo, una advertencia importante: las principales atracciones de París (la torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame, etc.) son algunos de los monumentos más visitados DEL MUNDO. Si quieres conocer estos lugares con un guía (algo que recomendamos encarecidamente), o incluso nada más si quieres visitarlos por tu cuenta ¡haz tu reservación con tiempo! (Y ten paciencia con las filas.) Día 1: El Triángulo de Oro en autobús Nada te hará sentir que has llegado a París tanto como sentarte en la terraza de un café por la mañana, cuando la ciudad empieza a desperezarse. Así que para empezar con buen pie tu aventura parisina, lo primerísimo que tienes que hacer es escoger una cafetería —cualquiera, la más cercana a tu hotel, por ejemplo; o ve al Café Louise en St Germain (donde el precio del desayuno está incluido en tu Paris Pass). Toma tu café con leche y tu croissant crujiente y respira profundamente. ¡Ya has llegado! Las terrazas son parte integral de la vida parisina, y en los últimos años los propietarios han intentado incluso que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad. Si fuiste al café Louis, puedes caminar al Museo de Orsay para tomar el Big Bus, pero antes tal vez te dé tiempo a hacer un tour guiado por el barrio Saint-Germain-des-Prés. Déjate llevar por la ruta del autobús que pasa por algunas de las calles principales más bonitas de la ciudad, y aprende con las narraciones que animan el recorrido. El Big Bus es un “hop-on hop-off”, es decir, que puedes hacer paradas en los lugares y monumentos que quieras y luego subirte al siguiente autobús. Sugerimos hacer una parada en los jardines del Palais-Royal, construido en el siglo XVI. Este jardín es el centro neurálgico de París, y es de muy fácil acceso. Limita por un lado con el Museo del Louvre y por el otro con la Plaza de la Concordia. Del palacio a la Plaza de la Concordia, la mayor plaza de París, puedes ir caminando. En su centro se encuentra un obelisco egipcio de 3,300 años de antigüedad, un regalo que Egipto hizo a Francia en 1836 como muestra de agradecimiento por los servicios de Champollion, la primera persona que logró desentrañar el misterio de los jeroglíficos. Desde aquí, sube por la avenida más famosa del mundo: los Campos Elíseos, por supuesto. Lleva a otro punto emblemático de París: el Arco del Triunfo, que Napoleón I decidió construir tras la batalla de Austerlitz para honrar a los soldados franceses. Se puede subir a su cima, que ofrece una vista de 360o de la ciudad. Después, antes de que se termine el día, haz tu visita a la Torre Eiffel (como estás leyendo este artículo, ya tendrás tu reservación hecha desde hace días). ¡No puedes irte sin verla de cerca y subir a su mirador! La Torre permanece abierta para visitarla hasta casi la medianoche (y por la noche siempre hay menos gente que por el día). Después del recorrido, y si el tiempo lo permite, échate un descanso en los Campos de Marte, o incluso un picnic con una copa de vino (y así ya has cenado). Día 2: El Sena en barco Como Moscú, Londres o Berlín, París tiene su gran río que la atraviesa y la divide, y sus puentes que unen las dos riberas y que se han convertido en símbolos de la ciudad. Tema y material de escritores, pintores y músicos, el Sena es un río que enciende la imaginación a cualquiera que lo recorre o que pasea por sus innumerables muelles y puentes. Para tu segundo día en París, te proponemos como tema central un recorrido por este mítico río. Haz tu reserva para un tour de una hora en barco que te dará una magnífica perspectiva de la ciudad desde el agua (y podrás descansar de la paliza que te diste ayer subiendo todas esas escaleras y pateando las calles de París). Podrás admirar de cerca los grandes puentes del Sena, como el Mirabeau, el Puente de las Artes, o el majestuoso Puente Alejandro III, que domina la Plaza de la Concordia. Los cinéfilos se podrán tomarse una foto en el Puente de Bir-Hakeim, donde tiene lugar una escena de la película Inception del director Christopher Nolan. Después de comer, aprovecha para hacer una visita a alguno de los grandes íconos de París, ya sea Notre Dame o el Museo del Louvre, que te llevará un par de horas (o más). Si lo prefieres, también podrías hacer un tour guiado del Barrio Latino. Oh, y para comer, toma nota: el Paris Pass tiene varias opciones que incluyen comida o degustaciones de vino o queso —una gran manera de ahorrar y al mismo tiempo tener una experiencia diferente. Termina tu segundo día en la capital francesa cenando en un buen restaurante, y, si todavía tienes energía y quieres sentir la vida nocturna de la ciudad, consulta nuestro artículo sobre los mejores bares de París. Día 3: Montmartre y los muelles del Sena El nombre de Montmartre evoca por sí solo imágenes de poetas, pintores y personajes de la bohemia tomando absenta en cafés ubicados sobre calles estrechas, empinadas y adoquinadas. ¿O no? Sea como sea, este mítico barrio de la capital francesa se puede recorrer de diferentes maneras (entre ellas, un tour guiado a pie es una de las mejores), pero, sin duda, el monumento que no debes perderte es la basílica del Sacré-Cœur, construida entre 1875 y 1923 en lo alto de la colina. Desde su plaza frontal, tendrás una vista inmejorable de la ciudad. A continuación, recorre las callejuelas y escalinatas de la Butte Montmartre, pasando por la Place du Tertre y sus pintores... pero si buscas un lugar menos turístico y más tranquilo, la rue des Trois-Frères es el sitio indicado para detenerse a comer o tomar algo. La plaza des Abbesses también es muy agradable. Una pequeña anécdota: ¡Abbesses es la estación de metro más profunda de la red parisina! Los andenes están a 36 metros de profundidad. Si te queda algo de tiempo, baja por la Butte en dirección a Pigalle, para admirar el resplandor nocturno de las luces del Moulin Rouge y, por qué no, asistir a un espectáculo. Pero si el cabaret no es lo tuyo, te recomendamos regresar al río y pasear por los muelles adoquinados del Sena, un punto de referencia para los noctámbulos de la capital (sobre todo durante la primavera y el verano, claro). Los más animados son los muelles de Saint-Michel, así como los de Jussieu (punto de encuentro de los estudiantes de las universidades de los alrededores). El muelle Branly, a los pies de la Torre Eiffel, también es una gran opción. Baja por las estrechas escaleras, y encontrarás bares de moda, pequeños restaurantes y, en verano, música en directo. En resumen... Como ves, con el Paris Pass es muy fácil armar un itinerario para pasar tres intensos días en París. Como algunas de las actividades incluyen desayunos, comidas o degustaciones de vino y champagne, también podrás ahorrar en ese aspecto del viaje. Ojo: el Paris Pass de tres días no incluye la entrada al Louvre y otros museos de París. Si quieres visitar muchos museos, tal vez te convenga el pase de 4 días, aunque solo te quedes tres. Saca la calculadora, tu cuaderno de notas, y haz la cuenta para ver cómo te puede funcionar. Ahora sí: Bon voyage !
Anna Rivero
Subida guiada a la 2ª planta de la Torre Eiffel
Museo del Louvre

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Torres de Notre Dame de París