Ópera Garnier
Ópera Garnier
El Palacio Garnier, construido entre 1861 y 1875, es un ejemplo perfecto del fastuoso estilo de su época. Lo mandó construir nada menos que el emperador Napoleón III (no el Napoleón original, sino su sobrino) y lo diseñó Charles Garnier, que le dio nombre.
Su espectacular fachada, repleta de esculturas, relieves y detalles dorados encarna la opulencia del París de la época. Los interiores, por supuesto, no se quedan atrás en lo que a suntuosidad y lujo se refiere. Entrar en este teatro es hacer un viaje en el tiempo y zambullirse en el modo de vida de las clases altas del siglo XIX.
Las butacas de terciopelo rojo del auditorio invitan a disfrutar de grandes espectáculos musicales y dancísticos. Si la ópera no es lo tuyo, sin embargo, puedes hacer una visita guiada del teatro sin necesidad de gastarte una suma importante en una entrada para un espectáculo.
¿Sabías que la Ópera Garnier sirvió de inspiración para el famoso Fantasma de la Ópera? Tal vez sí. ¿No? Pues ahora ya lo sabes. Recorre este fastuoso palacio y déjate llevar por la magia del lugar mientras consumes todo el espacio de tu teléfono móvil con montones de fotos.
Ópera de la Bastilla
Ópera de la Bastilla
Puede que el nombre Ópera de la Bastilla te haga pensar en un teatro tan fastuoso como el Palais Garnier e incluso más antiguo, pero nada que ver. La Ópera de la Bastilla toma su nombre del lugar en el que se encuentra, la Plaza de la Bastilla, y además se inauguró en 1989 para celebrar el bicentenario de la República Francesa (o de la toma de la Bastilla). Es un edificio sobrio y moderno diseñado por el arquitecto uruguayo Carlos Ott, que utilizó los mismos materiales para el exterior y para el interior del teatro.
Además de dar un toque moderno, casi futurista, al barrio parisino de Bastille, la Ópera de la Bastilla ha cuidado hasta el último detalle técnico. El teatro tiene casi el doble de aforo que el Palais Garnier, con visibilidad perfecta desde todas las butacas y una acústica inmejorable en todo el auditorio. Es, sin duda, un entorno diferente para disfrutar de la música que nada tiene que envidiar a la opulencia clásica de los viejos teatros.
¿En qué se parecen la Ópera Garnier y la Ópera de la Bastilla?
¿En qué se parecen la Ópera Garnier y la Ópera de la Bastilla?
A pesar de sus evidentes diferencias de estilo, diseño y ambiente, el Palais Garnier y la Opéra Bastille comparten un importante patrimonio común. Ambas forman parte de la Ópera Nacional de París, fundada en 1669 por el rey Luis XIV. Son dos caras de la misma moneda: la gloriosa tradición operística parisina.
Ambos teatros programan espectáculos de extraordinaria calidad. Ya se trate de ópera, conciertos sinfónicos, música de cámara o ballet, el nivel musical y de puesta en escena es inmejorable.
Además, tanto el Palacio Garnier como la Ópera de la Bastilla ofrecen visitas guiadas que te permiten descubrir su historia y explorar sus secretos arquitectónicos y técnicos.
¿En qué se diferencian la Ópera de la Bastilla y la Ópera Garnier ?
¿En qué se diferencian la Ópera de la Bastilla y la Ópera Garnier ?
La diferencia más evidente ya la hemos mencionado: el estilo arquitectónico y la época de construcción de ambos teatros. Como hemos visto, el Palais Garnier, inaugurado formalmente en enero de 1875, es un producto de su época, un admirable ejemplo de arquitectura exquisitamente monumental de estilo Segundo Imperio. La Ópera de la Bastilla representa, sin embargo, una respuesta más moderna, en línea con los avances y las modas del siglo XX.
En cuanto a la programación de ambos teatros, la Ópera Garnier ofrece tanto ópera como ballet, conciertos y recitales. La Ópera de la Bastilla, en cambio, se dedica casi exclusivamente a la ópera clásica y contemporánea. La Bastilla acoge habitualmente las producciones más exigentes desde el punto de vista técnico y de puesta en escena.
En cuanto al disfrute de los espectáculos, la Ópera de la Bastilla se diseñó para garantizar una visibilidad perfecta desde todos los asientos y una acústica impecable. La Ópera Garnier, diseñada según los cánones de su época, ofrece una experiencia más íntima, que conserva la opulencia y la exclusividad de antaño.
En definitiva, ¿Garnier o Bastilla?
En definitiva, ¿Garnier o Bastilla?
Ahora que ya sabes en qué se parecen y en qué se diferencian la Ópera Garnier y la Ópera de la Bastilla, llega el momento de la gran pregunta: ¿cuál elegir? Muy sencillo. No elijas. Mantente en la más pura indecisión y quédate con ambas.
Puedes empezar el día con una visita al Palacio Garnier para empaparte de su belleza y deleitarte con su encanto histórico. Hazte miles de selfies, recorre sus imponentes salas e imagina que has viajado en el tiempo y te codeas con el emperador y su séquito.
Cuando se ponga el sol, dirígete a la Ópera de la Bastilla para asistir a una representación. Disfruta de su diseño futurista y su inmejorable acústica para sacarle todo el partido a tu aventura operística parisina.
Si no tienes tiempo para visitar ambos teatros, tu elección dependerá de tus gustos. Si prefieres combinar historia, lujo y esplendor romántico en tu experiencia operística, el Palais Garnier es lo que buscas. Si lo que te motiva, sin embargo, es la modernidad, la sobriedad y los mejores avances tecnológicos al servicio del espectáculo, ¡pon rumbo a la Ópera de la Bastilla!
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